por
tribilin2005
@ 2005-12-14 - 06:15:36 pm
La FCI contempla tres grados de competición, en el que se tienen en cuenta las características de sus participantes.
GRADO I
Este es el grado más básico, y por el cual empezamos todos. Suele constar de dos mangas de la modalidad de agility, que como recordaremos es aquella en la que se incluyen en el recorrido los obstáculos de zona de contacto (mesa, balancín, pasarela y empalizada). La velocidad de estas pruebas se calcula teniendo en cuenta que los equipos, guía-perro, participantes son noveles, por lo que cuenta el factor de inseguridad por la falta de experiencia. Los tiempos suelen ser suficientes para realizar los recorridos con soltura, conforme a lo que hemos aprendido.
Para pasar al grado inmediatamente superior se precisa computar (al menos en España) tres mangas con calificaciones de excelente sin penalizaciones, ni de recorrido ni de tiempo, con al menos dos jueces distintos. Esto hace, sin duda, que la presión en los participantes aumente y se cometan lamentablemente más errores. Afortunadamente con la experiencia y el apoyo de los compañeros se hace mucho más llevadero.
Al iniciar en este grado, y siempre en su primera prueba, se realiza la medición a la cruz del perro que determinará en que categoría participará, mini (hasta 35 cm), midi (hasta 43 cm) o estándar (de 43 cm en adelante). También se le realiza el test de carácter para confirmar que se trata de un perro equilibrado y no agresivo. Estos datos son certificados por el juez y remitidos a la canina correspondiente, para la tramitación de las licencias de agility.
Las calificaciones obtenidas por los perros se reflejarán en una cartilla de participación, la cual se requerirá siempre antes de la prueba.
GRADO II
Una vez superado el grado de iniciación, podemos pasar al siguiente nivel donde empezamos a medirnos con competidores con más experiencia. Aquí las pruebas se componen de una manga de agility y otra de jumpin (manga en la que no se usan los obstáculos de contacto, imprimiendo más velocidad a la misma).
El grado de complicación lo determina el juez, siendo superior al de Grado I. La velocidad para la ejecución de la pista es más alta, y la destreza de los guías se pone en juego en cada momento intentando recortar al máximo el tiempo invertido y las posibles penalizaciones.
Este grado da opción a participar en el Campeonato Nacional, tras alcanzar una serie de puntos mínimos exigidos que se obtienen consiguiendo una calificación de excelente (hasta 5.99 puntos de penalización) en agility y en jumpin.
GRADO III
La categoría de los campeones. Para poder optar a Grado III debemos haber obtenido las calificaciones necesarias para participar en el campeonato nacional. Entre los participantes de esta categoría se seleccionan los representantes de nuestro país para el CAMPEONATO DEL MUNDO DE AGILITY, que se celebra anualmente. Ni que decir tiene que el nivel de competición de esta categoría es el más alto, ya que el objetivo principal es ser Campeón del Mundo. Las pistas suelen ser mucho más complicadas e increíblemente rápidas.
En estas pruebas es donde podemos observar más variedad de formas de conducción. Cada guía desarrolla al máximo la complicidad y unión que tiene con su perro, consiguiendo los mejores resultados del mismo.
Debemos tener en cuenta que la competición está diseñada para poder medir y valorar los progresos obtenidos, comparándolos también con otros equipos. Cada grado tiene su finalidad y somos libres para decidir en cual queremos participar. Cada perro tiene sus limitaciones y sabiendo elegir donde competir, disfrutaremos al máximo de este deporte.
En Grado II podremos medirnos con grandes guías a nivel nacional, y Grado III para cuando nuestro principal objetivo sea la competición a nivel mundial. Saber donde debemos encuadrarnos, nos hará gozar al máximo de la compañía de nuestro amigo.
No hay que olvidar que nuestro perro, ante todo y durante la mayor parte del tiempo, es nuestro compañero. Comparte con nosotros nuestra casa, además de nuestra vida, por lo que no le exijamos más de lo que nos pueda dar. Aprovechemos lo que consigamos de él, ya que "él hará cualquier cosa por nosotros".