Con la Medicina Sistémica hemos logrado mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad, que aún tienen derecho a vivir como seres humanos, y que todavía tienen mucho que ofrecer.

En cierta ocasión acudió a la consulta del Centro Médico Docente Adaptogeno una pareja de esposos; ella con 62 años y él de 65. A simple vista parecía una consulta como cualquier otra, sin embargo, llamó mi atención los rasgos y características de cada uno: ella, una señora bastante sana, de muy buen estado anímico, alegre, sin limitación funcional alguna; él, todo lo contrario, francamente deprimido, con mucho dolor en área lumbar derecha, con antecedentes de hipertensión arterial y diabetes. Había sido egresado de un centro de salud cuantos meses atrás por infarto del miocardio. Por supuesto que el paciente era el señor. Lo primero que me impresionó antes de comenzar el interrogatorio típico de toda consulta médica fue lo que dijo: “Doctor, después que pisé los 60 todo se me vino abajo, mi vida cambió totalmente, ¿y ahora que hago?
Qué hacer?, Qué será de mi vida?, Vale la pena vivir? Estas son solo algunas de las interrogantes que aquejan a las personas cuando están próximas a la sexta década de la vida o ya la han pasado. Es lo que muchos llaman “la tercera edad” .
El envejecimiento normal en el que suelen ocurrir cambios moderados en el organismo, se acostumbra llamar senectud. El término senilidad, en cambio, designa la vejez patológica.
Se han presentado algunas discusiones en torno a la edad de comienzo de la vejez. En la actualidad se considera que la vejez comienza a los 65 años de edad. Sin embargo, hay que señalar que este límite es un tanto arbitrario, razón por la cual debe ser aceptado con cierto criterio de relatividad.
La razón por la cual cada día se le da mayor importancia a este tema es, entre otras cosas, el progresivo aumento de la población anciana a nivel mundial y especialmente en los países industrializados. Solo por dar un ejemplo, en los EEUU la expectativa de vida a comienzos del siglo XX era de 47 años; en cambio en la actualidad es de 73 años, y según estudios prospectivos este promedio seguirá incrementándose en los próximos años.
El envejecimiento conlleva una serie de cambios a nivel cardiovascular, respiratorio, metabólico, músculo-esquelético, motriz, etc., que reducen la capacidad de esfuerzo y resistencia al estrés físico de los mayores, reduciéndose también su autonomía y calidad de vida y su habilidad y capacidad de aprendizaje motriz.
La sociedad actual tal como la concebimos se caracteriza por: 1) Ser altamente competitiva, 2) Ser efectista, es decir, para poder competir en forma hay que ser eficientes, 3) Ser masificada, lo que significa que cada vez los centros urbanos adquieren mayor importancia, mientras los rurales la pierden, 4) Ser una sociedad de relativismo valórico, donde los valores de moral, justicia, etc., tienen menos importancia 5) Ser una sociedad "acelerada" dictada por el avance de la tecnología., 6) Ser una sociedad de familia nuclear, donde ya no hay cabida para el adulto mayor, 7) Ser una sociedad en la que se ha prolongado la edad cronológica, sin mejoría en la calidad de vida.
Vistos a grandes trazos algunos de los rasgos de la sociedad actual, podemos ahora referirnos a algunos aspectos psicológicos del adulto mayor. Ellos se relacionan con la manera en que el individuo, enfrentado a la realidad de su envejecimiento, tiene de percibirse a sí mismo. Estas características son: 1) Pérdidas de la ancianidad, es decir, muertes de conyugue, amigos, familiares, declinación de la salud física y disminución del status social y de prestigio, 2) Tendencia a la reminiscencia, es decir, la propensión del anciano a revivir las experiencias del pasado, bien sean gratas o de contenido conflictivo, lo que algunos consideran como una técnica de afrontamiento que facilita al anciano el logro de un significado a la propia existencia en un momento vital crítico como es la vejez, 3) Tendencia a la rigidez, es decir, la incapacidad del anciano para adquirir nuevos aprendizajes y por el establecimiento de hábitos muy firmes a lo largo de su vida, 4) Déficit mnésico que afecta a la memoria reciente y es de tipo leve, y 5) Dependencia, debido al aislamiento y la soledad, a la declinación biológica, al deterioro intelectual, a las pérdidas económicas y personales y a la disminución del status social.
Por si fuera poco, como consecuencia de los cambios biológicos propios del individuo y acelerado por los impactos negativos de vida, el adulto mayor experimenta una serie de alteraciones que lo hacen propenso a numerosas enfermedades, y que según la MEDICINA SISTEMICA son el producto de una disminución de los niveles de energía, cambios neuroendocrinos (Inteligencia) y alteración de la estructura y función de órganos, lo que ubica al paciente anciano en la etapa de agotamiento, tal como se muestra en el diagrama de la escalera de energía.
Estos cambios son: 1) Sistema nervioso : Disminución de los reflejos, 2) Osteomuscular : pérdida de masa de huesos y músculos , 3) Piel : adelgazamiento, pérdida de la elasticidad, resequedad, aparición de arrugas, 4) Cardiovascular : disminución de la fuerza de contracción del corazón, aumento de la resistencia vascular, tendencia a la hipertensión, 5) Pulmones : se reduce la elasticidad pulmonar, incrementándose el riesgo de infecciones respiratorias, 6) Digestivo : disminución de la motilidad, del jugo gástrico y de la absorción, 7) Riñón : disminución del flujo sanguíneo renal y de la filtración, además de incontinencia, nicturia (orinar de noche) e infecciones, , cataratas, disminución de la audición.8) Órganos de los sentidos : presbicia, glaucoma,cataratas, disminución de la audición.
Lamentablemente estamos en una sociedad cada vez más agresiva donde el avance tecnológico dicta las pautas, lo que ha llevado a que cada vez se margine más al adulto mayor, con tendencia a ser internados en casas geriátricas. Sin embargo, esto no representa la solución.
Hemos visto que el adulto mayor tiende a aislarse en su propio ambiente, aunado a una relativa y cada vez más evidente indiferencia familiar. Entonces, ¿Porqué ayudarlo y darle las herramientas (bajo el punto de vista médico) que lo saquen de esa condición de agotamiento y le permitan reinsertarse nuevamente a su sociedad, haciéndolo un ser productivo hasta donde sea posible?
Esto, que pareciera una ficción, hoy día es una realidad, ya que con la MEDICINA SISTEMICA, y gracias al uso de plantas medicinales denominadas ADAPTOGENOS (y lógicamente, bajo prescripción médica), se puede mejorar la calidad de vida del paciente anciano, a través de los siguientes efectos:
• Plantas energizantes, que incrementan los niveles de ATP (la molécula de energía de nuestro cuerpo), el cual se encuentra muy deprimido en esta etapa de la vida.
• Plantas que regulan los niveles de adrenalina, noradrenalina y glucocorticoides, lo que permite mejorar el metabolismo de la persona.
• Plantas que incrementan la masa muscular y eviten o retarden el deterioro osteomuscular
• Plantas que estimulan el sistema inmunológico, reduciendo de tal manera el riesgo de enfermedades infecto contagiosas, que son muy frecuentes a esta edad
• Plantas que mejoren su ya deteriorado corazón, aumentando su fuerza de contracción.
• Plantas que incrementen el flujo sanguíneo cerebral, mejorándose de esta manera su capacidad cognoscitiva y memoria.
Vemos así que con el uso de una terapia completamente natural (primera y gran ventaja con respecto a la medicina convencional), científicamente demostrada y comprobada, y sin efectos secundarios, hemos logrado algo que hasta hace poco parecía imposible: MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE UNA PERSONA QUE AUN TIENEN DERECHO A VIVIR COMO SER HUMANO, Y QUE AUN TIENE MUCHO QUE OFRECER.
















