por
tribilin2005
@ 2006-02-06 - 10:53:38 am
Acudir a los buhoneros o sustituir productos son medidas para sobrellevar las distorsiones de la regulación. Mientras las industrias piden ajustes, el Gobierno no quiere alterar la meta de inflación
RAQUEL BARREIRO C.
EL UNIVERSAL
"¿Sabes qué me dijo mi marido ayer?.. Que si yo le estaba controlando las tazas de café que se tomaba, porque ahora no llevaba café para la casa. El no me cree que no se consigue café. Dice que todo es una historia mía, y como él no me acompaña a hacer mercado...".
Con este nivel de angustia le hablaba una mujer morena, como de 35 años, a otra que estaba a su lado en el pasillo de un supermercado a mediados del mes de enero.
"Mira... pero yo caminé por todas partes, y conseguí un paquetico de 200 gramos en los buhoneros. Caro. pero, ¿qué voy a hacer? Haz como yo y te salvas de esas discusiones".
Uno u otro
La aplicación del control de precios desde el 11 de febrero de 2003 ha hecho que unas cuantas cosas cambien en el mercado venezolano, tanto para las industrias como para los consumidores.
El rezago en los precios de ciertos productos ha hecho que se reduzca la producción de los mismos y se generen problemas de abastecimiento. Esto a su vez ha obligado a muchos a cambiar sus lugares habituales de compras y acudir al mercado informal para encontrar por ejemplo caraotas negras, café, azúcar o lentejas.
Mercal ha resultado otra opción, aunque no siempre puede ofrecer soluciones. Por ejemplo, en los momentos en que ha escaseado la leche en polvo, Mercal ha ofrecido el producto, básicamente porque está subsidiado y logra mantener la oferta. Sin embargo, en los casos más extremos, donde se depende netamente de la producción nacional, no ha podido solventar la situación, tal es el caso del café.
Otra opción para los consumidores es la sustitución de alimentos.
El caso más notorio se observó en diciembre, cuando el mercado tenía muy poca oferta de pernil a precio regulado. Sólo en los Megamercal, y luego de pasar varias horas en la cola, se podía lograr obtener este alimento al precio de la Gaceta, es decir, 5.000 bolívares el kilo. En el resto del mercado, cuando se conseguía, su precio se ubicaba entre 12.000 y 13.000 bolívares. Tal situación obligó a muchos a eliminar el pernil asado de su cena navideña, y darle la bienvenida al pollo o al pavo.
Otro plato típico que ha debido ser modificado por estos días es el pabellón, pues no hay caraotas negras.
La industria sigue pidiendo
Del otro lado del mercado se encuentran las agroindustrias, que señalan que el control de precios les está obligando a elaborar algunos productos a pérdidas, como es el caso de la harina de maíz.
En marzo del año pasado la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) solicitaba al Gobierno un aumento entre 6 y 35% en los precios de los alimentos regulados, asegurando que el incremento de las materias primas y costos operativos los obligaba a aumentar los precios al consumidor. Agregaban además que los ajustes hechos anteriormente no recuperaban los rezagos de la mayoría de los productos.
La propuesta consistía en que el precio de la harina de maíz precocida aumentara 25%, el arroz 6%, las pastas 15%, la leche 20%, las sardinas enlatadas 30%, la avena 30% y el atún enlatado 35%, entre otros productos.
Pero sus peticiones continuaron hasta finalizar 2005, sin que hubiera respuestas para la mayoría de ellas.
Básicamente los representantes del Ejecutivo han instado a la empresas a reducir sus costos operativos y sus gastos, pues aseguran que la población debe obtener alimentos a precios económicos.
Las industrias de alimentos se enfrentan además a la competencia cada vez más grande de Mercal. Según las cifras de Datanálisis, actualmente las ventas de Mercal representan 20% del total del mercado de productos básicos.
Incluso los datos de Cavidea señalan que a principios de diciembre las ventas de productos con precios controlados realizadas por las empresas afiliadas a la Cámara se redujeron 5,25%, en comparación con el mismo período del año pasado, en parte por la competencia de Mercal.
Gobierno firme
Aunque la medida de aplicar el control de precios se tomó como una herramienta para apaciguar el inestable mercado luego del paro petrolero de diciembre de 2002, ahora la regulación se ha tornado en una fórmula para obtener las metas previstas de inflación.
Todo ajuste es analizado minuciosamente por el Gobierno Nacional, pues cualquier cambio puede dar al traste con el IPC. La mayoría de los aumentos que se han hecho responden a una necesidad urgente de solucionar problemas de escasez o evitar su inminente aparición en el mercado.