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tribilin2005
@ 2006-02-12 - 04:35:24 pm
Después de haber intentado infructuosamente convencer a Rusia y China de la necesidad de acelerar el enfrentamiento con Washington, el énfasis fue colocado en la relación con el Gobierno de Irán
ALBERTO GARRIDO
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Los vínculos de la izquierda guerrillera venezolana y el mundo islámico se desarrollaron en los años sesenta, aunque ya se daban previamente con el Partido Comunista.
El primer contacto se produjo en Argelia con Ben Bella, a través de Pedro Duno. Luego llegaron los nexos con Libia, Irak y la resistencia palestina.
Desde la solidaridad con la causa árabe hasta la solicitud de pertrechos militares fueron las razones de la aproximación entre la insurgencia venezolana y los gobiernos y movimientos antiestadounidenses o anticolonialistas del Medio Oriente o de Africa.
En el año 1970 otro motivo condujo los pasos de la guerrilla del Partido de la Revolución Venezolana hacia Libia e Irak. Se trataba de reunir a los movimientos antiimperialistas y anticolonialistas del mundo bajo el criterio de que debía crearse una nueva civilización, de sello distinto a la occidental. Además, la guerrilla planteaba la posibilidad de utilizar el petróleo como arma estratégica contra Estados Unidos y las potencias occidentales.
Los fallecidos Kléber Ramírez, ideólogo del 4F, y Diego Salazar, director de Relaciones Internacionales de V República al momento de su muerte, estuvieron a cargo de las relaciones con Irak. Numerosos militantes aún vivos del proceso revolucionario pasaron por las arenas de los desiertos árabes en distintas misiones.
El vínculo con Irak se conservó hasta que estalló la guerra con Irán. En ese instante los guerrilleros que se encontraban en Irak decidieron retornar a Venezuela, porque entendían que ese conflicto era ajeno a sus intereses.
El turno militar
En 1979 la guerrilla decidió enviar a Irak a William Izarra, entonces jefe de la conspiración en la FAN (R-83, ARMA), con el fin de establecer relaciones formales entre los oficiales pertenecientes a la conjura cívico-militar y el Alto Mando de Saddam Hussein.
La idea de la guerrilla era tener una geopolítica antiimperialista intercontinental común.
Izarra viajó a Bagdad en 1980. Allí se reunió con autoridades del Gobierno y con dirigentes del partido socialista Baath. También ofreció una conferencia al Alto Mando Militar iraquí.
Izarra fue luego a Trípoli, donde conversó con Gaddafi en dos oportunidades (1983 y 1984). Retornaría años más tarde a Libia, con Chávez en el poder, en misión oficial.
Hubo otros viajes, con similar destino, de militares activos vinculados con la revolución.
Chávez no alcanzó a viajar en aquel momento a esos países, aun cuando ya militaba en el proyecto insurreccional.
En cuanto a Irán, Izarra, ya como viceministro para Asia, Medio Oriente y Oceanía, anunció (MRE-28-10-2005) la creación de un "foro Internacional de países revolucionarios del Sur identificados con la posición antiimperialista" y la formación de un centro de estudios geopolíticos Irán-Venezuela.
Llegan los persas
Quien sí desarrolló una intensa relación con el mundo persa fue Norberto Ceresole. El sociólogo argentino tomó contacto con los iraníes cuando se produjo el atentado contra la AMIA (mutual judía argentina-85 muertos), en 1994, año en que conoció personalmente a Hugo Chávez.
De acuerdo con su versión (ver Alberto Garrido, Mi amigo Chávez, ediciones del autor, Mérida, 2001), a raíz del atentado se vinculó a los iraníes, como consecuencia de haberlos defendido públicamente de la acusación de que la explosión se había planificado en la embajada de ese país.
Ceresole afirma: "ahí fue cuando fui por primera vez a Irán (...). Fui al Líbano, porque encontré un movimiento árabe importante, inteligente. Pero su área de acción era el sur del Líbano: un grupo como imaginábamos que éramos nosotros hace muchos años, de patriotas".
Ceresole terminó escribiendo un libro sobre la organización Hezbolá, apoyada por Irán y Siria, que opera fundamentalmente en la frontera entre Líbano e Israel. El texto se editó en España.
Es importante destacar que no hay ningún documento que pruebe que el tema persa-israelí se haya discutido entre Chávez y Ceresole.
La alianza estratégica
Chávez, apenas instalado en Miraflores, le dio nuevo impulso a las viejas tesis petroleras guerrilleras y buscó el fortalecimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. A mediados del año 2000 se realizó una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de las naciones afiliadas a la OPEP. El objetivo era "refundar" la organización.
Uno de los países más entusiasmados con la propuesta venezolana fue Irán. Su primer ministro, Hassab Ebraim Habibi, arribó a Maiquetía en un 747 repleto. Se necesitaron dos autobuses y 24 automóviles para trasladar a los pasajeros persas.
En el Hilton se alojaron las delegaciones de Irak, Libia y Venezuela. Los representantes de Irán llegaron a otro destino, pero se quedaron en Caracas después que terminó la reunión para analizar la posibi lidad de acuerdos con Vene zuela.
El resultado del cónclave fue que la OPEP inició una nueva etapa de revitalización que todavía no ha concluido, mientras la relación oficial Venezuela-Irán se formalizó como "alianza estratégica".
La hora de Irán
Cuando Washington decidió atacar a Irak, Chávez todavía no había logrado hacer madurar su proyecto continental-revolucionario y multipolar-antiestadounidense. La torpeza del Departamento de Estado y la arrogancia de la Casa Blanca frente a América Latina y el Caribe, acompañadas de los intereses de las trasnacionales petroleras, desdeñaron el incansable movimiento internacional de Chávez.
Después que se produjo la invasión a Afganistán y a Irak, Chávez comenzó a diseñar un sistema de defensa nacional atípico basado en el concepto de guerra asimétrica (ilimitada, sin reglas), cuyo laboratorio es Irak. Mientras tanto, consolidó su alianza-fusión con Cuba, reforzó los vínculos bilaterales con China y Rusia y adelantó su proyecto petrolero (más tarde gasífero) continental (Petroamérica), como parte del propósito político de caminar hacia la idea bolivariana de la "Patria Grande" por medio del "eje estratégico de liberación" (Caracas-Brasilia-Buenos Aires).
La diplomacia petrolera paralizó a Estados Unidos en la OEA y el auge de la izquierda radical llevó, de la mano del Congreso Bolivariano de los Pueblos, a Evo Morales al poder, para integrar el triángulo revolucionario-energético Cuba-Venezuela-Bolivia (revolución, petróleo y gas).
En el accionar multipolar, después de haber intentado infructuosamente convencer a Rusia y China de la necesidad de acelerar el enfrentamiento con Washington, el énfasis fue colocado en la relación con Irán. Se firmaron convenios en diversas áreas (petróleo, gas, petroquímica, construcción, agricultura, entre otros). Pero anuncios posteriores actuaron como detonantes para la atención mundial.
Chávez, que ha sostenido una fuerte polémica con voceros del Pentágono sobre su decisión de disponer de armas que van desde aviones brasileños hasta corbetas españolas o helicópteros rusos, en realidad preocupó a los estrategas militares del Pentágono cuando anunció que compraría 100 mil fusiles Kalashnikov y armaría a un millón de miembros de la recién creada Guardia Territorial con el fin de sostener una "guerra de resistencia".
Pero lo que encendió la luz roja fue el anuncio (BBC) de que Venezuela estaba estudiando la adquisición de un reactor nuclear para generación eléctrica y usos médicos con tecnología de Argentina, Brasil e Irán.
Argentina y Brasil se deslindaron de la propuesta de Chávez de una vez, aclarando que respetarían la normativa vigente para este tipo de casos, mientras Irán, de acuerdo con un cable de Reuters firmado por Magdalena Morales, declaró a través de Saeed Jalili, viceministro de Relaciones Exteriores para Europa y América del Sur, que Teherán estaba dispuesto a colaborar con Venezuela en materia nuclear si se le pedía, pero aclaró que no había ningún acuerdo firmado por los dos países sobre ese tema. Finalmente, le correspondió a Izarra y Jalili reiterar que Venezuela e Irán "no han suscrito ni suscribirán acuerdos sobre el uso de energía nuclear" (Xinhua, 29-102005).
Paralelamente, Venezuela, junto a Siria y Cuba, fueron los únicos apoyos que tuvo Irán en su disputa con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) al anunciar su decisión de producir uranio enriquecido (paso necesario para la construcción de la bomba nuclear).
La guerra esperada
El diario The Times advirtió que el Pentágono "tiene lista la aviación para atacar a Irán en caso de considerar fallidas las presiones diplomáticas dirigidas a obligar a Teherán a abandonar su programa nuclear" (07-02-06).
El mismo The Times había informado (11-12-2005) que Ahron Zoevi Farkash, jefe de la inteligencia militar de Israel, le comunicó al Parlamento de su país que "a finales de marzo, si la comunidad internacional es incapaz de remitir la cuestión iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, podemos decir que los esfuerzos internacionales han agotado sus posibilidades".
Estados Unidos e Israel cuentan con el apoyo de la Unión Europea, mientras Rusia y China, socios de Irán, presionan al gobierno de Ajmadinejad para que acepte la tutela rusa para el enriquecimiento de uranio, algo a lo que se niega Irán. Ajmadinejad ha prometido una respuesta letal a Israel si ataca a Irán.
Por su parte, John Negroponte, jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, declaró en el Senado de su país (03-02-06) que Chávez "está buscando relaciones económicas, militares y diplomáticas con Irán y Corea del Norte".
Nada ha pasado, pero no sólo Irán está en la mira.