Con un "sí, prometo", Michelle Bachelet, la pediatra de 54 años, separada y ex exiliada política, se convirtió en la primera mujer presidente de Chile en casi 200 años de historia republicana.
La ceremonia de juramentación se realizó en la sede del congreso en el puerto de Valparaíso, a una hora de la capital, y recibió la banda presidencial de manos del líder en el senado, Eduardo Frei.
De este modo, Bachelet se convirtió en la tercera socialista en llegar al poder desde Salvador Allende. Ricardo Lagos, de quien recibió el poder, fue el segundo.
La nueva mandataria tomó el juramento en presencia de cientos de invitados, entre los que se encontraban dignatarios y delegaciones oficiales de unos 120 países.
Mandatarios sudamericano
En el salón de honor del edificio legislativo se encontraban sus colegas sudamericanos -todos hombres- los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner; de Bolivia, Evo Morales; de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva; de Perú, Alejandro Toledo; de Uruguay, Tabaré Vázquez y de Venezuela, Hugo Chávez.
A la ceremonia también asistieron varios mandatarios centroamericanos; la secretaria de estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice y el heredero a la corona española, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
El evento se realizó con gran despliegue de seguridad y amplia cobertura de medios de comunicación internacionales.
Uno de los enviados de la BBC, Daniel Schweimler, señaló que la importancia simbólica de la nueva presidenta viene dada tanto por lo que representa hoy como por su pasado.
Antecedentes
Bachelet, que se desempeñó como ministra de salud y de defensa durante el gobierno de Ricardo Lagos, ganó la presidencia de un país considerado uno de los más conservadores del continente, siendo una mujer separada y no religiosa.
Además, ella es hija del general de la fuerza aérea, Alberto Bachelet, quien fue un cercano colaborador del presidente Salvador Allende.
Tras el golpe de estado del general Augusto Pinochet en 1973, el general Bachelet fue arrestado y murió en prisión, donde había sido torturado.
Michelle Bachelet, quien también fue arrestada y torturada, dejó después su país y vivió en el exilio en Europa, donde siguió los estudios de medicina.
Retos
Otro de los enviados de la BBC, Hannah Hennessey, señala que Michelle Bachelet no sólo tiene el apoyo de su pueblo sino que "la comunidad internacional ha recibido su triunfo como un giro histórico en un país tradicionalmente dominado por hombres".
Una muestra de su nueva influencia está en haber nombrado igual cantidad de hombres y de mujeres para su gabinete.
Además, en un país con una creciente división entre ricos y pobres, la mandataria socialista ha prometido crear una sociedad más justa e igualitaria.
Michelle Bachelet tomó así las riendas de una las economías y democracias más estables del continente.














