PRENSA-CONFERENCIA EPISCOPAL -
Las Comisiones de Justicia y Paz y de Familia e Infancia de la Conferencia Episcopal Venezolana, emitieron este miércoles un comunicado, ante la muerte de los Hermanos Faddoul y el Sr. Miguel Rivas, en el que resaltan que la vida de las personas debe ser respetada.
Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana:
"TENGAN NUEVA VIDA Y REVÍSTANSE DEL HOMBRE NUEVO"
(Ef 4, 23-24)
Las Comisiones de Justicia y Paz y de Familia e Infancia de la Conferencia Episcopal Venezolana, ante la muerte de los Hermanos Faddoul y el Sr. Miguel Rivas
1. Los tristes acontecimientos de secuestros y muerte de algunos hermanos en diversas partes del país, particularmente de los jóvenes Faddoul y el Señor Miguel Rivas, nos exigen no sólo un repudio y una condena de los mismos, sino también una toma de posición. La Iglesia en su misión evangelizadora proclama el Evangelio de la Vida. Esta es la mayor riqueza que Dios nos ha dado y que ha sido mayormente dignificada por el hecho maravilloso de la salvación de Jesús, el Dios hecho hombre: así nos convertimos en hijos de Dios y nuestra existencia adquiere la cualidad de vida nueva.
2. Nadie es dueño de la vida de las personas. Por eso, además de proclamar el Evangelio de la vida, la Iglesia la defiende haciendo ver que es el primero de los derechos humanos, del que nacen los otros derechos. Desde el momento de su concepción hasta el de la muerte, la vida de todo ser humano debe ser respetada y amparada, para lo cual el Estado, con sus leyes y el ordenamiento jurídico, debe garantizar todo lo que la favorezca y proteja.
3. Desde esta perspectiva, condenamos todo acto contrario a la vida humana, particularmente los secuestros y asesinatos: no hay ninguna razón para ello. A la vez, pedimos como ciudadanos y como creyentes en el Dios de la Vida, que los diversos organismos del Estado, se preocupen por velar, atender y defender la vida de todos los ciudadanos sin excepción. Para ello, con los organismos de seguridad y las instituciones de los diversos poderes, se debe atender al clamor de la comunidad que pide seguridad y respeto por la vida de todos. De igual manera que se aligeren las investigaciones para conseguir y sancionar a los responsables de los secuestros y asesinatos. La impunidad en estos hechos sugeriría una promoción de la violencia.
4. La sociedad civil, con todas sus instituciones, debe tomar conciencia de su preocupación por la vida. No podemos acostumbrarnos a la violencia ni a los ataques a la dignidad humana. Por eso, cada institución y cada comunidad deben unir sus esfuerzos por la defensa de la vida humana. En este sentido todos los medios de comunicación social, particularmente los televisivos, deben tomar conciencia de que son un instrumento para la proclamación de la vida como valor supremo de todos los seres humanos; de allí que deben erradicar toda programación que apuntale la violencia y los antivalores de muerte en nuestra sociedad. De igual manera a todos los miembros de la Iglesia solicitamos que, con su oración y su compromiso apostólico, demuestren que para nosotros sólo Dios es el dueño de la vida.
5. A quienes se dedican al comercio de muerte con los secuestros y asesinatos, les pedimos, en el nombre de Dios, que depongan su actitud y su conducta: deben convertirse de todo corazón. Quien asesina, secuestra e irrespeta la vida, él mismo se ha excomulgado pues ha roto la amistad con Dios y la unidad con los hermanos. Nadie está exento del compromiso de defender la vida. En el nombre de Dios les pedimos que dejen de irrespetar la vida de todos los seres humanos. En el nombre de Dios les pedimos que no maten más. En el nombre de Dios les pedimos que dejen de secuestrar y que entreguen sanos y salvos a todos los que tienen secuestrados.
6. Pedimos a todos los venezolanos que asuman el compromiso de ser "el pueblo de la vida y para la vida" y exhortamos a los hombres y mujeres de buena voluntad a que realicen intensas jornadas de oración por el eterno descanso de los que han muerto como consecuencia de la violencia que vive el país, e invitamos a todos los Obispos a que promuevan misas en sus Diócesis por las víctimas y por sus familiares para que tengan la posibilidad de superar este profundo dolor.
7. Ya cercana la Pascua de Jesús, imploramos de Él para todos nosotros la gracia que requerimos para repudiar enérgicamente estos hechos y evitar que vuelvan a suceder, comprometiéndonos así a la construcción de una sociedad donde se respete la vida y unir los esfuerzos necesarios para proclamar la vida humana como un don muy especial y bendecido por Dios. María, que estuvo al lado de Jesús en la cruz, acompañe el dolor de quienes lloran a sus seres queridos y a nosotros nos brinde su maternal protección.
Caracas, 5 de Abril de 2006
Comisión de Justicia y Paz
Comisión Episcopal de Familia e Infancia

















