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Archivos de: Julio 2006, 02

Astucia y apariencia

por tribilin2005 @ 2006-07-02 - 10:15:51 pm

Los servicios noticiosos han comenzado a advertir sobre un supuesto cambio en el perfil del estafador. Aquel hombre o mujer, generalmente bien vestido, que simulaba ser un abogado, banquero o vendedor de bienes raíces habría cedido el paso a individuos sin rostro, colocados las 24 horas del día ante la pantalla de una computadora. Antes que un desplazamiento de tipologías, creemos que se está produciendo una convergencia. Cada delito genera cierta especialización. Y la estafa no es una excepción a esta norma.

Los que no tienen éxito, se mueven a otro "rubro" de la actividad delincuencial. De la misma forma, hay víctimas para cada categoría. Personas que, generalmente sin estar conscientes, sientan la oportunidad para que les vacíen sus cuentas. Dicho así, esto puede ocasionar molestias. Pero al admitirlo ya se habrá reducido enormemente las probabilidades de caer en la creciente cifra de timados

La estafa figura entre los llamados delitos de astucia o de "cuello blanco". En él predomina la capacidad del antisocial para engañar a la víctima y obtener un beneficio monetario. Por esta razón, algunas legislaciones lo catalogan como un delito económico.

El vocablo estafa proviene de la palabra italiana "staffa", que quiere decir estribo. Al parecer, en principio la idea estaba asociada al préstamo de los caballos, que posteriormente no eran devueltos. En la actualidad, esta práctica estaría más asociada a lo que se denomina "apropiación indebida".

Debido a que la estafa se concreta mediante una sucesión de actos destinados a inducir a error a la víctima, suscita un gran interés. De allí que la imagen del estafador tradicionalmente esté asociada a la de hombres o mujeres bien vestidos, que simulan ser empresarios, abogados o, incluso, pilotos de aviación comercial, como fue el caso de Frank Abagnale, un conocido timador convertido posteriormente en profesor del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), e inspirador del filme Atrápame si puedes, protagonizado por el actor Leonardo di Caprio.

La estafa produce enormes pérdidas en todos los países del orbe. En Estados Unidos, la cifra se sitúa en 660 millardos de dólares anuales, algo realmente difícil de imaginar. Solamente por concepto de fraude telefónico, las empresas en todo el mundo dejan de percibir 30 millardos de dólares anuales. Pero las víctimas no son siempre corporaciones o firmas renombradas. En España, por ejemplo, está en pleno desarrollo un escándalo de estafa piramidal que ha involucrado a unas 350 mil personas.

En los países donde la construcción de viviendas es escasa, abunda la estafa con ofertas de inmuebles o de créditos para adquirirlos. En fin de cuentas, el estafador aprovecha las condiciones específicas del medio donde se desenvuelve. Como se trata de un delito que no implica el uso de la violencia, llama poco la atención y sus penas son de pocos años de prisión. De manera que el estafador a menudo obtiene beneficios procesales para ser juzgado en libertad.

Un trabajo divulgado recientemente por la BBC indica que el perfil del estafador cambió como consecuencia del uso de herramientas informáticas. El servicio noticioso citó a Abagnale para ilustrar esta evolución: "La tecnología significa que lo que yo hice hace 40 años, hoy es 4.000 veces más fácil de hacer".

Creemos en realidad que se está produciendo una suerte de convivencia de procedimientos o modus operandi para ejecutar las estafas. En aquellas situaciones en las que se necesita el contacto visual entre la víctima y el victimario, seguramente continuaremos viendo al ejecutivo bien vestido, que intenta, por ejemplo, concretar la venta de un inmueble inexistente.

Pero si la modalidad aplicada requiere de vínculos o relaciones despersonalizadas (como por ejemplo en el llamado "phishing"), la única condición es poseer un computador y habilidad para reproducir páginas de bancos o comercios en línea.

Entonces, no se puede hablar de un "perfil" del estafador. Creemos que cada modalidad de estafa genera distintos perfiles, tanto del victimario como de la víctima, pues ambos confluyen en determinadas prácticas que sientan las bases para la adecuada oportunidad de cometer el delito.

No se debe confundir la esencia con los aspectos cosméticos, con las apariencias. El propio servicio de noticias inglés divulgó en 2004 la noticia sobre cómo los miembros de una organización no gubernamental obtuvieron la imagen de un individuo dedicado a la denominada "estafa nigeriana", una de las más populares modalidades de este delito, que ha logrado adaptarse al uso de la informática como medio de engaño. La gráfica mostraba a un hombre de aproximadamente 35 años de edad, pasado de kilos, moreno y descuidado. ¿Es o ha sido ese el perfil del estafador? En el caso de la modalidad africana, probablemente lo sea.

Algo sí se puede asegurar: la estafa, en sus distintas modalidades, continuará creciendo en la medida en que las eventuales víctimas se mantengan desinformadas, desconocedoras de las virtudes y las vulnerabilidades de los procesos tecnológicos, en los que inevitablemente se desenvuelve una porción cada vez más importante de la humanidad.


 
 

El silencio

por tribilin2005 @ 2006-07-02 - 04:19:00 pm

El silencio es algo desconocido para el hombre común, no solo porque en la vida moderna no se le asigna ningún valor, sino porque hablar cumple con otras funciones, aparte de la obvia que es la comunicación través de la palabra nos representamos la realidad, de manera que nuestra descripción del mundo se sustenta en una estructura de imágenes y conceptos traducidos en palabras que pierden su condición de instrumentos y se transforman en un sustituto de aquello que representan.

En términos del maestro : "Lo malo de las palabras es que siempre nos fuerzan a sentirnos iluminados, pero cuando damos la vuelta para encarar al mundo, siempre nos fallan y terminamos encarando al mundo como nos es habitual sin iluminación".

Así, siempre estamos hablando. Llenamos los vacios de nuestras interacciones con palabras que, al no haber intencionalidad carecen de significado cuando no tenemos a nadie a nuestro lado para justificar el parloteo, hablamos a nosotros mismos para decirnos lo que somos, lo que sentimos y lo que queremos.

El primer paso que debe dar el aprendiz para alcanzar el silencio, es controlar el parloteo. En la medida que la mente tiene la facultad de conversar consigo misma y al mismo tiempo, de observar su conversación, el aprendiz debe usar esta facultad para analizar el contenido de sus conversaciones. Descubrirá que la mayor parte de ellas son la manifestación de hábitos prescindibles, entre los cuales, el más destacado, es el habito de quejarnos. Buena parte de nuestras conversaciones tiene por objeto transmitir nuestras quejas a un interlocutor que no necesariamente está interesado en escuchar, sino que está esperando su turno para transmitir, a su vez, sus propias quejas. El objetivo de esto es, como se verá mas adelante, mantener una determinada imagen personal.

Despojado del habito del parloteo inútil, el aprendiz no sólo descubre el sentido de la verdadera comunicación, sino que también aprende a escuchar la riqueza del silencio, el que lo lleva a una comprensión más profunda de la vida y le ayuda a dejar el hábito de hablar siempre de sí mismo. El silencio le enseña también a no quejarse y a no esperar nada, lo que construye la base de la quietud y armonía interior. El silencio controla la ira, la excesiva emotividad, aquieta la mente y predispone al espíritu para el trabajo de desarrollo.

¿Eres capaz de buscar el silencio en tu interior, estás dispuesto a emprender el viaje y salvarvarte de ti mismo?

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