En estos momentos en los que las agresiones, violaciones y asesinatos en el ámbito familiar son tan comunes, existe un profundo anhelo de conseguir alguna solución a estos problemas sociales tan acuciantes, sobre todo si tenemos en cuenta que cada año se formulan alrededor de 20.000 denuncias por malos tratos, sin contar las agresiones sexuales y que esta cifra no representa ni el 10 % de los malos tratos reales.
En este sentido, hay que tener en cuenta además, que la violencia doméstica no sólo afecta a las mujeres, sino también a los hijos de éstas, ya sea de forma directa o indirecta, por tanto ha dejado de ser un problema perteneciente al ámbito privado para convertirse en un problema social que nos afecta a todos.
¿Por qué se produce la violencia?
Diversas investigaciones sobre el tema, han demostrado el importante papel que tienen los modelos familiares en la socialización y en el aprendizaje de determinados patrones de conducta. Un niño educado en el seno de una familia en la que habitualmente hay violencia, es probable que reproduzca posteriormente estos mismos patrones de conducta.
La diferenciación entre los géneros masculino y femenino, en estos casos de violencia, existe, y su explicación podría reducirse fundamentalmente a factores educativos. La mujer ha sido educada para que interiorice pautas de sumisión, dependencia, pasividad, inseguridad y desconfianza. Es por ello, que una niña educada en el mismo tipo de familia, va a aprender una serie de patrones de conducta confusos que van a dar lugar en el futuro, no a conductas violentas generalmente, sino a conductas de sumisión, que van a ir además acompañadas de una mayor incapacidad para reconocer claves anticipatorias de violencia, cuando se produce una situación de estas características. Hay que tener en cuenta que la violencia más habitual no es siempre la violencia física, y que existe otro tipo de violencias manifestadas en forma de presión, que tiene que ver con el poder que el sexo masculino tiene en esta sociedad, o que esta sociedad le ha otorgado al sexo masculino.
Perfil típico de la persona agresora
El perfil típico de la persona agresora suele coincidir en una serie de características como por ejemplo, una baja autoestima que intentan elevar con sus conductas violentas y que no son más que autodemostraciones de poder. Suelen ser personas insatisfechas, frustradas y egocéntricas que pretenden que los demás se plieguen a sus propios deseos, reaccionando con comportamientos agresivos cuando esto no ocurre. Suelen provenir de familias desestructuradas y conflictivas y suelen haber recibido una educación estricta, no dialogante y en muchas ocasiones también violenta. En general son personas que mantienen actitudes sexistas y defienden todos los estereotipos de la mujer. No asumen sus conductas violentas como un problema y por el contrario tienden a justificarlas y minimizarlas. Son además personas celosas y dominantes.
Perfil típico de la persona agredida
En la mayor parte de las ocasiones, al comienzo de una relación, la figura de la pareja se muestra distorsionada, generalmente mitificada, de tal manera que la interpretación o atribución que la mujer realiza ante un maltrato psicológico, un insulto o una descalificación, es justificado de cualquier forma, incluso aunque para ello sea necesario culpabilizarse a sí misma de los comportamientos del otro.
Es habitual también justificar los celos patológicos que generalmente dan lugar a situaciones de alto control, discusiones violentas y en multitud de ocasiones agresiones físicas, además de las psicológicas contra las mujeres, que raramente se contemplan. En estas circunstancias muchas mujeres confunden ciertos términos y atribuyen al amor lo que realmente es tiranía y despotismo.
Generalmente las mujeres afrontan violencias cotidianas, dentro de una relación de dependencia hacia otra persona, que puede ser económica, afectiva, etc. Por tanto la violencia doméstica tiene la peculiaridad con respecto a otro tipo de violencias, de la dependencia.
Las mujeres maltratadas, ocultan o niegan su situación muchas veces, porque han perdido la capacidad de reacción, por miedo a perder a los hijos o a continuar siendo agredidas, porque tienen un sentimiento de fracaso que les impide reaccionar, o se sienten ellas mismas culpables de la situación, o sienten vergüenza de lo que les ocurre o en último término el concepto de sí mismas se ha desvalorizado en exceso. Hay que tener en cuenta que más de la mitad de las mujeres que sufren estas situaciones, tienen además el problema añadido de falta de apoyo social o familiar, lo cual influye no sólo para tomar la decisión de abandonar el hogar y poner la denuncia, sino también influye en su recuperación posterior, una vez tomada la decisión de abandono.
Las consecuencias que este tipo de situaciones tiene, son en ocasiones graves, puesto que son muchas las mujeres que han perdido la vida en manos de sus parejas. Aquellas otras que logran sobrevivir en esas situaciones de acoso físico y psicológico, pero que no deciden tomar medidas al respecto y aguantan una relación abusiva, tiránica y vejatoria durante mucho tiempo, no sólo pierden la salud física, sino también la salud mental, además de descender su autoestima hasta unos límites realmente problemáticos, desencadenando esto en una situación de indefensión, inseguridad, miedo, incapacidad para tomar decisiones y en muchos casos depresión. En el año 2000 han sido dos millones y medio las mujeres que han sido víctimas de malos tratos en España.
¿Cómo actuar ante una situación de violencia doméstica?
Muchos teóricos del tema han considerado la conducta agresiva como un instinto, que por consiguiente está fuera del control voluntario, sin embargo actualmente la tesis más apoyada, especialmente por los científicos conductuales, es que la agresión se produce cuando de ella se obtiene algún tipo de beneficio, bien sea descargar la ira, aumentar la autoestima demostrando superioridad, etc.
Teniendo entonces en cuenta esta última explicación, es importante tener la capacidad de responder ante cualquier tipo de actitud violenta y plantearse muy seriamente la posibilidad de una separación física y legal. Si la situación permite una comunicación, es imprescindible que mediante el diálogo se le manifieste a la pareja, la imposibilidad de que esa situación vuelva de nuevo a repetirse, evitando así cualquier tipo de refuerzo directo o indirecto a este tipo de actitudes.
Si lo que acontece no es una actitud violenta sino una conducta violenta hay que reaccionar de forma inmediata. Una persona que agrede una vez, es capaz de repetirlo más veces. Los pasos a seguir serían los siguientes:
1. En el caso de que se requiera asistencia sanitaria, se debe ir al centro médico más cercano o llamar al teléfono de Atención de Emergencias 900 100 333.
2. En caso de agresión sexual, solicitar un reconocimiento ginecológico.
3. Con el parte de lesiones, ir a la Comisaría más próxima a presentar la denuncia.
4. Si volver a casa después de poner la denuncia en Comisaría no es posible, lo cual es bastante lógico, conviene contactar con los Servicios Sociales o con el teléfono 900 19 10 10 del Instituto de la Mujer, para conseguir de inmediato un centro provisional para la mujer y los hijos.
5. Existen además en todas las comunidades autónomas, las llamadas Casas de Acogida, que son lugares especialmente habilitados para dar una solución más a largo plazo a todas estas mujeres que se ven obligadas a salir de su domicilio.
6. Acudir al Colegio de Abogados para solicitar el nombramiento de Abogado y Procurador de Oficio.
7. En el caso de necesitar asistencia psicológica, acudir a los Servicios que prestan los ambulatorios de la Seguridad Social.
8. Solicitar en el Instituto de la Mujer información sobre cursos de formación ocupacional y orientación sobre la búsqueda de empleo.
Aspectos jurídicos relacionados con la violencia en el contexto familiar
Cuando hablamos de malos tratos nos referimos a la violencia ejercida contra las mujeres de forma reiterada dentro del ámbito familiar o doméstico por personas cercanas a su entorno, como marido, compañero, padre, etc.
Los derechos humanos, son aquellos que cada ser humano posee por el hecho de serlo, es decir son derechos fundamentales que deben ser reconocidos universalmente. Existen una serie de derechos jurídico-penales que protegen a las personas, y que son los siguientes:
- Derecho a la vida.
- Derecho a la salud.
- Derecho a la integridad moral.
- Derecho a la libertad ambulatoria o de desplazamiento.
- Derecho a la libertad de decisión.
- Derecho a la libertad de ejecución de lo decidido.
- Derecho a la libertad sexual.
En estos momentos, según palabras recientes del Magistrado del Tribunal Supremo Jose Antonio Martín Pallín, el Código Penal no puede solucionar todos los problemas sociales, teniendo por tanto, una eficacia relativa. Castiga por ejemplo, los malos tratos reiterados en el contexto familiar, con una pena de hasta 3 años.
Obviamente esto no es suficiente, siendo necesarias nuevas revisiones. Por otro lado, la importancia de una coordinación entre todos los sistemas implicados como son entre otros policía, judicatura, sistema educativo, organizaciones de mujeres, etc., es fundamental para que pueda finalmente solventarse este problema.












