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Archivos de: Septiembre 2006, 03

El milagro de Venezuela

por tribilin2005 @ 2006-09-03 - 05:50:12 pm

Cuando tenía apenas 17 años, el contrabajista venezolano Edicson Ruiz se convirtió en el músico más joven en la historia de una de las orquestas más prestigiosas del mundo, la Filarmónica de Berlín.

Edicson Ruiz

El "milagro de Caracas" lo llama la prensa alemana. Ahora, a sus 21 años, inicia su carrera de solista.

Cuando le pregunto por su vida, habla casi tanto de la música como de su madre: el duro trabajo de ella de taxista en las noches en Caracas; los primeros inciertos años de su aventura como contrabajista; el lujo de dedicarse a la música clásica en medio de enormes dificultades económicas.

Ruiz parece ser el producto felices congruencias: la existencia del sistema de orquestas infantiles de Venezuela y un extraordinario talento, que seguramente jamás habría despertado sin ellas.

"Cuando veía las orquestas en televisión, no me interesaban nada", dice.

"La verdad es que tenía como prospecto a Maná, me parecía interesante, cantaba, bailaba...pero no tenía más relación con la música que la tradición de uno en Latinoamérica de escuchar salsa, merengue, joropo, música folclórica".

Orquestas infantiles

A los diez años de edad, visitó una de esas orquestas infantiles y se encontró con el imponente contrabajo.

"Lo agarré como un jueguito. A los 11 años, entre la puerta y la reja del apartamento, me ponía a tocar y a sentir el instrumento hasta que tuve mi primer profesor, Félix Petit, que le empezó a dar orden a esos sentimientos", recuerda.

"Mi empuje era surgir por mi madre, de devolverle de una manera milimétrica todo ese sacrificio que había hecho por mí".

Su ingreso en la Filarmónica de Berlín no fue fácil. Los miembros de la orquesta quedaron estupefactos por la madurez musical de Edicson Ruiz, pero elegir como colega a un niño que tampoco hablaba alemán era acaso demasiado.

Para su suerte, el contrabajista solista de la Filarmónica, Klaus Stoll, de 63 años e hijo de un contrabajista, se ofreció a ser su padrino.

Stoll fue uno de sus primeros admiradores: "Su interpretación es de una inexplicable madurez; le deja a uno la piel de gallina y lo hace pensar ¿cómo es posible, de dónde viene eso?", dice.

¿Y ahora qué?

Llegar a los 17 años a la Filarmónica, lo que para la mayoría de los músicos sería la cima de su carrera, puede ser también un problema: ¿y ahora qué?

Edicson Ruiz formó hace ya tres años, con otros dos venezolanos y dos británicos, un grupo llamado "Bolivar Soloists", que interpreta música clásica latinoamericana.

Y aunque el contrabajo ha estado casi siempre relegado al acompañamiento de otros instrumentos, Edicson Ruiz ha logrado iniciar una fulgurante carrera como solista.

Escuchándolo uno podría creer que toca un cello; Ruiz parece sacar sonidos imposibles de la oscura caja del contrabajo.

"El milagro de Caracas" parece ser un título merecido para este muchacho de un pasmoso talento.

"Me parece que lo más mágico de lo que me ha pasado es que una persona normal, que nació igualito que todos, haya tenido una oportunidad así", me comenta Ruiz, con su cálida voz, que se escucha casi como un susurro dentro de la sala de conciertos de la Filarmónica de Berlín.


 
 

La fiesta del divorcio

por tribilin2005 @ 2006-09-03 - 12:12:35 pm

La oferta es de lo más variopinta, desde bacanales en las que el divorciado -o divorciada- dan rienda suelta a la tensión acumulada al disparar dardos contra la foto de su ex, hasta ceremonias espirituales y celebraciones en las que la pareja concluye, en tono amistoso, la vida matrimonial.

Jenny Kuehneman es una divorciada convertida en organizadora de eventos lúdicos, que incluyen, cómo no, fiestas para mujeres que, como ella, han sufrido los sinsabores de una separación.

"Es como una especie de clausura", dijo la empresaria de Milwaukee (Wisconsin), quien insiste en que esas fiestas "no son una celebración del divorcio, sino una ocasión para reunir a los amigos y buscar apoyo en momentos difíciles".

EL CINCUENTA POR CIENTO SE DIVORCIA

Kuehneman y sus fiestas desesperan a la derecha religiosa de Estados Unidos, que asiste con horror a la paulatina desintegración del núcleo familiar reflejada en unos índices de divorcio que rondan el 50 por ciento.

Expertos del mundo académico critican también que una experiencia tan trágica se tome a la ligera. "Creo que la idea de la celebración es simplemente terrible", dijo David Popenoe, director del Proyecto Nacional sobre el Matrimonio de la Universidad de Rutgers (New Jersey), que estudia tendencias relacionadas con el matrimonio en todo el mundo. Para Popenoe, el hecho de que se celebre "convierte en positiva una experiencia dramática que resulta especialmente devastadora si hay niños de por medio".

Reena Sommer, una psicóloga de Texas y autora del libro "How to End a Marriage" (Cómo terminar un matrimonio) no cree que la cosa sea para tanto. La terapeuta asegura que "el divorcio es diferente para todo el mundo, pero supone un cambio y es importante reconocerlo, ya sea comprándose una tele nueva, pintando la pared de otro color o planeando una fiesta".

RECUPERAR LA FEMINIDAD

Para Charlotte Eulette, directora de Celebrant (www.celebrantusa.com), una compañía que ofrece maestros de ceremonias para todo tipo de eventos, lo importante es sacudirse la pena de encima y volverse a sentir bien con uno mismo.

A Eulette, que se considera "una superviviente" del divorcio, no le gusta la palabra celebración y prefiere hablar de "ceremonias", como la que organizó recientemente para una clienta, que tras un conflictivo matrimonio "había perdido la sensación de sensualidad". La responsable de Celebrant recuerda que el objetivo de ese evento fue ayudar a la anfitriona a recuperar su feminidad.

Dan Courvette, editor de la revista "Divorce Magazine", una publicación semestral que se distribuye en Canadá y EEUU, dice que "es mejor organizar una fiesta que acumular resentimiento".

El directivo pronostica que el número de matrimonios seguirá disminuyendo en todo el mundo en los próximos años y que aumentará el de parejas que conviven bajo el mismo techo sin casarse.

"En Canadá acabamos de tener un caso en el que un juez dictaminó que el marido era responsable de mantener a su esposa porque esta era incapaz de encontrar un trabajo a raíz del desgaste emocional del divorcio", dijo Courvette.

Casos como ése recuerdan, según Courvette, que el matrimonio lleva aparejada "una responsabilidad" y que la carga de poner fin a esa unión es cada vez mayor.

Aun así, el editor dice que "el matrimonio tiene sus altibajos" y señala que un enlace idílico como el que tuvo lugar hace una década entre el príncipe Carlos de Inglaterra y Diana de Gales podría hacer que la maltrecha institución matrimonial resurja de sus cenizas.

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