Unos 126 millones de brasileños votaron desde la mañana de este domingo para elegir un nuevo presidente para los próximos cuatro años en un proceso marcado por un ambiente de total tranquilidad.
Según los resultados de las encuestas realizadas a pie de urna, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue el ganador, sin embargo todavía se desconoce si será reelegido en la primera ronda.
Los resultados oficiales todavía lo ubican por debajo de la mitad más uno los votos necesarios.
En caso de que se quede corto, Lula deberá acudir a una segunda vuelta el próximo 29 de octubre, en la que se mediría con su más cercano perseguidor, que según todo indica será el ex gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin.
Los puestos de votación cerraron a las 19:00 (22:00 GMT) y se esperan los resultados oficiales dentro de pocas horas.
El voto de los candidatos
El presidente brasileño, quien busca su reelección, votó a las 10:00 (hora local) en Sao Bernardo do Campo, un bastión del Partido de los Trabajadores (PT) en el cinturón obrero de Sao Paulo.
Lula dijo que el "destino de Brasil está trazado" y les pidió a los votantes que "consoliden el cambio".
El candidato que más de cerca le sigue en las encuestas, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia de Brasil (PSD
, dijo que el mandatario "ya tuvo su oportunidad y Brasil no puede perder el tiempo".
Mientras que la candidata izquierdista, Heloísa Helena Lima, se limitó a comentar: "Sólo espero que Lula no sea reelegido".
Miles de policías, apoyados por soldados, fueron desplegados en todo Brasil para garantizar la seguridad de los comicios.
Según los sondeos de opinión realizados antes del inicio de las elecciones, Lula da Silva iba camino a la reelección en la primera vuelta, con lo que aseguraría la permanencia del PT en el poder.
Sin embargo, su clara ventaja sobre Alckmin disminuyó a pocas horas de abrirse los comicios, debido a los escándalos de corrupción que han salpicado a su gobierno.
Las elecciones se llevaron a cabo en medio del luto por el accidente del avión de la aerolínea Gol, que se estrelló el viernes en el Amazonas con 155 personas a bordo.
Anotaciones en mano
Además de elegir presidente, los brasileños escogen al total de 513 diputados federales, a 27 senadores (un tercio de la cámara), a los gobernadores de los 27 estados del país y a los integrantes de las cámaras legislativas regionales.
El flujo de votantes aumentó a medida que se acercaba el mediodía.
En las calles se Sao Paulo se observaron a activistas distribuyendo panfletos a último momento, mientras algunos vehículos circularon por las calles con propaganda política adherida a las ventanas.
BBC Mundo visitó uno de los principales centros de votación en la ciudad, el edificio Gazeta, situado al 900 de la céntrica Avenida Paulista.
No se observaron largas filas. La razón es que en Brasil se utiliza un sistema de voto automatizado que agiliza el trámite.
Se trataba de una máquina con una pantalla y un teclado en la que los electores debían ingresar el número correspondiente a cada uno de los cinco candidatos por escoger.
En el edificio Gazeta abundaban los votantes que llevaban en sus manos papeles con las cifras anotadas de los postulantes, además de una identificación.
A la salida, hablamos con algunos de ellos.
"Es un día importantísimo porque vamos a poder gobernar mejor en un Brasil que actualmente está en caos. Yo voté por Alckmin", confesó Ana María.
"Escogí un candidato para el futuro del país, Lula. Él es la mejor opción", dijo por su parte Leordino.
William añadió: "Es una elección crucial, porque se decide el destino del país y los beneficios que puede tener el pueblo... ¿A quién elegí como presidente? El voto es secreto, ¿no?".
¿Y qué de las urnas electrónicas? ¿Son fáciles de usar?
"El sistema es más sencillo que antes, cuando se utilizaban papeletas. Sólo hay que anotarse los números de los candidatos", opinó Ademar.
"Es simple y rápido. Los únicos que tienen problemas son los que no saben a quién votar. Yo tengo buena memoria", se rió el mismo William de antes.
¿Segunda vuelta?
Además de Lula y Alckmin, compiten por la presidencia -aunque con menores posibilidades según los sondeos de opinión- los senadores Heloísa Helena Lima, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y Cristovam Buarque, del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués), de centro-izquierda.
Ambos son ex miembros del PT. Lima fue expulsada por oponerse a las que ha considerado políticas "neoliberales" de Lula y Buarque se retiró en rechazo a los escándalos de corrupción que han rozado al gobierno.
El presidente brasileño ha hecho campaña sobre la base de sus éxitos en reducir la inflación, aumentar el salario mínimo y reducir la pobreza.
Por su parte Alckmin, ex gobernador del estado de Sao Paulo, es considerado el favorito de los empresarios y ha sido un fuerte crítico de la corrupción en la política de su país.
Mientras que Lima representa una alternativa "contra los banqueros, el imperialismo y los políticos corruptos" y Buarque ha centrado su propuesta en la educación como herramienta para superar la desigualdad social.
Pero en las últimas semanas no se ha dejado de hablar de un escándalo político que afecta al PT y que la prensa bautizó como "dossiergate".
Funcionarios cercanos a Lula fueron acusados de tratar de adquirir un informe, con fondos de origen desconocido, para involucrar en hechos de corrupción a la oposición.
El presidente aseguró ser inocente y criticó duramente a sus colegas.













