por
tribilin2005
@ 2006-12-29 - 02:49:46 pm
Fue uno de los crímenes más macabros cometidos en la historia reciente de Argentina.

En 1987, ladrones entraron a la bóveda donde descansaba el tres veces presidente Juan Domingo Perón -fallecido en 1974- y le cercenaron las manos, con una sierra eléctrica.
Luego pidieron una recompensa de US$8 millones, que nunca fue pagada.
Hasta hoy las manos no han aparecido y todo ha quedado en una nube de especulaciones.
Pero ahora dos investigadores argentinos dicen tener algunas respuestas, que son tan macabras como el crimen en sí.
Tras diez años de indagaciones, David Cox y Damián Nabot acaban de publicar un libro titulado "La segunda muerte", en el que identifican a los supuestos autores intelectuales de la profanación y explican sus motivaciones.
"Para nosotros el ataque contra el cuerpo de Perón fue el primer atentado terrorista de una fuerza extranjera en Argentina", le dijo Cox a BBC Mundo.
"Complicidad"
Según los autores, el crimen fue ordenado por el jefe de la logia masónica italiana P2, Licio Gelli, quien actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario en su país.
La P2, que desde hace tiempo es investigada en Italia, habría actuado en "complicidad" con autoridades del último gobierno de facto en Argentina.
Es que varios militares estaban aparentemente interesados en desestabilizar la renaciente democracia en la nación sudamericana, cuyo retorno se produjo en 1983, con el presidente Raúl Alfonsín.
"Fue una injerencia externa para atentar contra un símbolo preciado como era Perón, con la intención de conmocionar al país. Este hecho terminó creándole problemas muy serios a Alfonsín, quien tuvo que entregar tempranamente el poder", afirma Cox.
"Era un gobierno que estaba juzgando a los militares e intentaba desplazarlos, y Licio Gelli tenía vínculos con un grupo que buscaba la continuidad de la dictadura, entre ellos el ex represor Guillermo Suárez Mason, ya fallecido".
Expediente
En aquel momento se armó gran revuelo y todos los sectores se culparon mutuamente por el delito aún no esclarecido.
"Siempre se ha considerado a la P2 como algo autónomo, pero esta logia trabajó en América Latina con los servicios de inteligencia militar, durante los gobiernos de facto, y efectuó operaciones conjuntas en Argentina, Uruguay, Bolivia y Centroamérica", le dijo Damián Nabot a BBC Mundo.
Nabot y Cox elaboraron su teoría a partir del expediente judicial abierto tras la profanación, en el que aparece el testimonio del ex agente de inteligencia del ejército Leandro Sánchez Reisse, quien conocía a Gelli y lo culpó del crimen, si bien su credibilidad fue cuestionada.
¿Magia negra?
También se basaron en el mensaje que enviaron los profanadores a diputados peronistas para pedir el rescate. La firma era: "Hermes lai y los 13".
Los investigadores consultaron libros esotéricos ancestrales para tratar de encontrar el significado de esta inscripción.
Y hallaron que Hermes (o Thot) es el dios de los muertos en la mitología egipcia y 13 son las partes en las que se divide el cuerpo humano.
Según los ritos de la P2, las almas de los fallecidos no pueden completar su viaje hacia el más allá sin una de sus partes.
De modo que, de acuerdo a los autores, la motivación política se mezcla con la intención de "practicar magia negra".
"Todo el mundo quiere saber dónde están las manos. Pero no van a aparecer nunca para que el rito siga teniendo efecto", afirma Cox.
Los autores admiten que su libro puede parecer una novela fantástica, pero hasta el momento nadie ha salido a desmentirlos ni en Argentina ni en Italia.
Cox y Nabot esperan que la publicación obligue a las autoridades a lanzar una investigación exhaustiva.
"Son años de trabajo. Ha habido declaraciones y bastante información; hay suficiente evidencia para demostrar que la P2 estuvo involucrada en la profanación. Ahora tiene que actuar la justicia argentina", dicen.