
Los aparatos de ortodoncia pueden alinear los dientes torcidos, pero no modificarán la autoestima ni la satisfacción con la vida, indicó un estudio.
En una investigación a 20 años que evaluó a más de 300 niños británicos hasta su ingreso a la adultez, investigadores hallaron que aquellos a los que se les habían corregido los dietes con aparatos no eran más felices ni psicológicamente más sanos que los que no usaron aparatos para mejorar la sonrisa.
Según los resultados, la autoestima en la edad adulta dependía más de la calidad de vida y de otros factores que de la ortodoncia.
"Esto se opone a la creencia generalizada entre los dentistas de que los tratamientos de ortodoncia mejoran el bienestar psicológico, de lo que existe poca evidencia", declaró el coautor del estudio, el doctor William C. Shaw, del Hospital Dental Universitario de Manchester.
Los resultados fueron publicados en British Journal of Health Psychology.
En 1981, el estudio incluyó a 1.018 chicos de 11 y 12 años, a los que se les evaluó la salud dental y psicológica. Los investigadores no hicieron ninguna recomendación sobre si los chicos debían utilizar aparatos.
Veinte años después, los autores volvieron a evaluar a 337 de los participantes originales. El equipo halló que los participantes que necesitaban aparatos cuando eran chicos y los habían utilizado no tenían mejor salud mental. Tampoco hubo evidencia de que los niños a los que no se les corrigieron los dientes tuvieran daño psicológico a largo plazo.
En cuanto a la autoestima, el equipo halló que los dientes no influían demasiado. La satisfacción general con la vida, el bienestar emocional y los niveles de depresión y de ansiedad eran más importantes para la autoestima.
Los aparatos pueden mejorar la sonrisa de una persona y, según los investigadores, eso puede influir en la autovaloración del adolescente a corto plazo. Sin embargo, "en la adultez influyen otros factores psicológicos y psicosociales en la salud general y el bienestar mental" concluyeron los expertos.












