La industria de la belleza cada día aumenta más

Actualmente un canal del país transmite la novela titulada "Sin tetas no hay paraíso", su autor, el libretista colombiano Gustavo Bolívar, presentó también el libro del mismo título convertido en best seller, dando así un salto de la televisión a la literatura. La novela presenta el infierno de la silicona, es decir el drama que vive la mujer actual por poseer un busto hermoso y abundante.
Es el relato de la historia de dos jovencitas que se valen de cualquier medio para conseguir el dinero para la operación estética que les ayudará a culminar sus sueños. Todo para poder conseguir una escala social con una belleza exuberante y ficticia. Esto refleja que cada día la cirugía estética toma más auge, y la de busto es la preferida. ¿Seguridad?
Por otra parte, los sicólogos apuntan que ser bella natural o de mentira sí aporta para el ser humano más confianza y aumenta su autoestima, comprobado en la sociedad, donde se dan casos que parecieran que el eslogan es "belleza es igual a éxito".
El Siglo XXI está aquí y el modernismo tecnológico avanza a diario, en la industria de la belleza no hay nada oculto, los avances cada día traen nuevas innovaciones. La belleza es una de ellas, cremas embellecedoras, modas y todo aquello necesario para los implantes, sacar y meter es la idea, atrás quedó la imagen de la mujer patito feo, pero todo negocio equivale a dinero... es bella quien puede pagar.
SIN SUEÑOS DE PARAÍSO NO HABRÍA INDUSTRIA DE SILICONA
En los Estados Unidos, por ejemplo, la industria de silicona retomó de nuevo su fabricación de implantes, con la reciente aprobación del gobierno. Los implantes de gel-silicona han tenido repercusiones profundas en Texas. Todos los implantes fabricados en Estados Unidos tienen su punto de partida ahí: Material para los casi 250.000 aumentos de seno que se practican al año.
Los expertos señalan, en una publicación reciente a los medios internacionales, que la empresa Corporación Mentor es la única fábrica de todo los Estados Unidos que produce implantes de seno, el otro productor en ese país es Allergan, con sede en California, pero sus fábricas se encuentran en el extranjero.
Mentor es una industria que combina trabajadores, máquinas y robots; y produce alrededor de 2.100 implantes de solución salina al día y más de medio millón en un año, mediante un proceso que Mentor protege como si fueran los códigos de una plataforma de lanzamiento de misiles nucleares. Los implantes tienen diferentes tamaños y dos formas: Redondos y ovalados. Los trabajadores están cubiertos desde la cabeza hasta los pies con trajes de protección.
La empresa está situada en un polígono industrial cerca del Aeropuerto Internacional de Dallas/Fort Worth. Pero la compañía, con base en California, prohíbe que se tomen fotografías en la mayor parte de sus instalaciones y se negaron a dar los nombres de algunos de sus empleados por miedo a que sus rivales trataran de ponerse en contacto con ellos.
La prudencia se debe a que los productores de implantes están ante una mina de oro tras la aprobación dada en noviembre por el Departamento de Medicamentos y Alimentos. Los accionistas y analistas de Mentor comunicaron a la prensa internacional que la aprobación era un "momento histórico".
Cuando los implantes de silicona fueron prohibidos en 1992, los salinos se convirtieron en la única opción para las mujeres. La única alternativa para éstas era si aceptaban ser parte de un estudio clínico o si se estaban sometiendo a una reconstrucción de pecho. Por otro lado, la nueva reglamentación permite a las mujeres mayores de 21 años o más elegir el tipo de silicona que quieran.
El año pasado casi 300.000 pacientes se sometieron a la cirugía, indicó la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos. Los expertos de la industria dicen que las mujeres en el mundo escogen la silicona en un 80 a 90% veces más que la salina.
La razón es sencilla: "La silicona parece más natural y se siente más natural, sólo por eso", opinan los médicos. Robert Schwartz, cirujano plástico de Dallas, agregó a las declaraciones publicadas que "eso significa mucho". Este cirujano apuntó que se observa cada día un número mayor de dos tipos de pacientes: Las que quieren cambiarse a la silicona, puesto que poseen implantes salinos; y las que estaban esperando la aprobación federal en ese país.
La empresa Mentor pronostica que un 40% de las mujeres estadounidenses querrán los implantes de silicona, por lo que ya ha hecho cálculos de contabilidad para este 2007. Con la silicona, señaló la empresa, Mentor podría ganar el doble en base a cada implante.
Un par de implantes salinos cuestan entre 800 y 900 dólares, y los de silicona el doble. La cirugía con los primeros suele ir de los 5.000 a los 7.000 dólares; y entre 8.000 a 9.000 dólares los de silicona, precio aproximados hasta marzo 2007.














