

Las compañías dedicadas a la fabricación de cosméticos, lencería y trajes de baño, entre muchas otras, apelan al gusto que tienen las mujeres por sentirse atractivas, guapas y sensuales.
La comunicación de hoy en día nos permite ver una mayor cantidad de desfiles de modas en los que se muestran productos que, como por arte de magia, se vuelven muy codiciados por millones de mujeres. El caso de la lencería es más o menos reciente, pues el verdadero boom de esta industria se dio hace poco más de 25 años.
De acuerdo a especialistas e investigadores, la primera vez que una mujer utilizó un corsé fue en Creta hace unos 3,000 años. Los egipcios, griegos y romanos consideraban el uso de ropa interior como una muestra de civilización. Es más, estas civilizaciones observaban una regla especial: a mayor nivel social, mayor la cantidad de ropa que se debía usar.
Durante la edad media se utilizó una especie de camisón que cubría del cuello a la cadera y sobre esta se colocaba la vestimenta normal. Esta fue la única pieza de ropa interior que se utilizó por muchos años. Fue también durante esta época que una prenda que amoldaba el cuerpo femenino hizo su aparición. Esta prenda era parecida a lo que con el tiempo sería conocido como corsé.
La ropa interior femenina nació con la idea de moldear el cuerpo, especialmente cintura y cadera. En el siglo XVIII apareció el corsé, prenda utilizada exclusivamente por mujeres aristócratas quienes requerían de ayuda para apretar bien la estructura fabricada con hierro y huesos de ballena, entre otras cosas. Los esfuerzos que las mujeres de entonces realizaban por tener cinturas muy breves acarreaba muchas incomodidades: no podían respirar bien, su movimiento era limitado, la prenda ocasionaba que su portadora se desmayara por la falta de aire y, en algunas ocasiones, el corsé provocaba daños tanto a órganos internos como a huesos.
Existen documentos que revelan que a principios del siglo XIX ya existía un debate sobre lo dañino que resultaban para la salud esta prenda con la que las mujeres buscaban tener cinturas muy breves. Fue también durante este siglo que se empezaron a producir prendas de algodón a gran escala, por lo que las mujeres dejaron de confeccionar su propia ropa interior y tuvieron la oportunidad de comprarla en tiendas.

En 1889, una francesa conocida como Madame Cudelle cortó la cintura de un corsé convirtiendo a la prenda en algo mucho más cómodo. Se considera que ese simple hecho dio inicio a la industria de la lencería.
En 1913, la estadounidense Mary Phelps Jacob inventó el primer brasier al unir dos pañuelos con un listón. Obtuvo una patente por su diseño y la prenda se empezó a vender muy bien por todo Estados Unidos. Esta prenda era parecida a la que Madame Cudelle había conseguido al cortar la cintura de un corsé.
El término lencería se hizo popular a principios del siglo XX y esta industria empezó a funcionar durante la Primera Guerra Mundial debido a que las mujeres que trabajaban en las fábricas necesitaban ropa ligera, fresca y que les permitiera el libre movimiento.
El verdadero auge de esta industria se dio hace unos 26 años y desde entonces no ha dejado de evolucionar.

El mundo de la lencería.
El mercado mundial de lencería está valuado en unos 30,000 millones de dólares y el mercado estadounidense, cuyo valor ronda los 13,000 millones de dólares, es el más importante del mundo
Francia constituye un mercado importante al lograr ventas por unos 3,200 millones de dólares, y junto con España e Inglaterra constituye uno de los mercados europeos más importantes.
Los mayores productores de lencería a nivel mundial son Sara Lee Intimates (Playtex, Dim y Wonderbra), VF Corp., Warnaco y Maiden Form, además de Victoria’s Secret, marca que ostenta el 15% del mercado estadounidense.
La lencería en México.

El mercado mexicano de lencería, cuyo valor oscila entre los 150 y 200 millones de dólares, es el segundo más importante de América latina muy por detrás del mercado brasileño. Marcas como Vicky Form, Playtex y Calvin Klein, y tiendas como Oysho y Women’s Secrets han tenido que competir con el mercado informal, mismo que representa el 50% del mercado total
Lo que puede parecer fuera de lugar es que cada vez se paga más por pedazos de tela mucho más pequeños.















