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Biblioteca de Alejandría

por tribilin2005 @ 2007-04-05 - 04:47:02 pm

Fue en Alejandría, durante los seiscientos años que se iniciaron hacia el 300 a. de C., cuando los seres humanos emprendieron, en un sentido básico, la aventura intelectual que nos ha llevado a las orillas del espacio.


La Gran Sala de la antigua Biblioteca de Alejandría en Egipto. Reconstrucción basada en datos documentales

Pero no queda nada del paisaje y de las sensaciones de aquella gloriosa ciudad de mármol. La opresión y el miedo al saber han arrasado casi todos los recuerdos de la antigua Alejandría. Su población tenía una maravillosa diversidad. Soldados macedonios y más tarde romanos, sacerdotes egipcios, aristócratas griegos, marineros fenicios, mercaderes judíos, visitantes de la India y del áfrica subsahariana —todos ellos, excepto la vasta población de esclavos— vivían juntos en armonía y respeto mutuo durante la mayor parte del período que marca la grandeza de Alejandría.

La ciudad fue fundada por Alejandro Magno y construida por su antigua guardia personal. Alejandro estimuló el respeto por las culturas extrañas y una búsqueda sin prejuicios del conocimiento. Según la tradición —y no nos importa mucho que esto fuera o no cierto— se sumergió debajo del mar Rojo en la primera campana de inmersión del mundo. Animó a sus generales y soldados a que se casaran con mujeres persas e indias. Respetaba los dioses de las demás naciones. Coleccionó formas de vida exóticas, entre ellas un elefante destinado a su maestro Aristóteles. Su ciudad estaba construida a una escala suntuosa, porque tenía que ser el centro mundial del comercio, de la cultura y del saber. Estaba adornada con amplias avenidas de treinta metros de ancho, con una arquitectura y una estatuaria elegante, con la tumba monumental de Alejandro y con un enorme faro, el Faros, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Pero la maravilla mayor de Alejandría era su biblioteca y su correspondiente museo (en sentido literal, una institución dedicada a las especialidades de las Nueve Musas). De esta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeo, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue reconsagrado al conocimiento. Unos pocos estantes enmohecidos pueden ser sus únicos restos físicos. Sin embargo, este lugar fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación de la historia del mundo. Los eruditos de la biblioteca estudiaban el Cosmos entero. Cosmos es una palabra griega que significa el orden del universo. Es en cierto modo lo opuesto a Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas. Inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del universo. Había en la biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta. El genio florecía en aquellas salas. La Biblioteca de Alejandría es el lugar donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.

Además de Eratóstenes, hubo el astrónomo Hiparco, que ordenó el mapa de las constelaciones y estimó el brillo de las estrellas; Euclides, que sistematizó de modo brillante la geometría y que en cierta ocasión dijo a su rey, que luchaba con un difícil problema matemático: "no hay un camino real hacia la geometría"; Dionisio de Tracia, el hombre que definió las partes del discurso y que hizo en el estudio del lenguaje lo que Euclides hizo en la geometría; Herófilo, el fisiólogo que estableció, de modo seguro, que es el cerebro y no el corazón la sede de la inteligencia; Herón de Alejandría, inventor de cajas de engranajes y de aparatos de vapor, y autor de Autómata, la primera obra sobre robots; Apolonio de Pérgamo. el matemático que demostró las formas de las secciones cónicas (1) —elipse, parábola e hipérbola—, las curvas que como sabemos actualmente siguen en sus órbitas los planetas, los cometas y las estrellas; Arquímedes, el mayor genio mecánico hasta Leonardo de Vinci; y el astrónomo y geógrafo Tolomeo, que compiló gran parte de lo que es hoy la seudociencia de la astrología: su universo centrado en la Tierra estuvo en boga durante 1500 años, lo que nos recuerda que la capacidad intelectual no constituye una garantía contra los yerros descomunales. Y entre estos grandes hombres hubo una gran mujer, Hipatia, matemática y astrónoma, la última lumbrera de la biblioteca, cuyo martirio estuvo ligado a la destrucción de la biblioteca siete siglos después de su fundación, historia a la cual volveremos.

Los reyes griegos de Egipto que sucedieron a Alejandro tenían ideas muy serias sobre el saber. Apoyaron durante siglos la investigación y mantuvieron la biblioteca para que ofreciera un ambiente adecuado de trabajo a las mejores mentes de la época. La biblioteca constaba de diez grandes salas de investigación, cada una dedicada a un tema distinto, había fuentes y columnatas jardines botánicos, un zoo, salas de disección, un observatorio, y una gran sala comedor donde se llevaban a cabo con toda libertad las discusiones críticas de las ideas.

El núcleo de la biblioteca era su colección de libros. Los organizadores escudriñaron todas las culturas y lenguajes del mundo. Enviaban agentes al exterior para comprar bibliotecas. Los buques de comercio que arribaban a Alejandría eran registrados por la policía, y no en busca de contrabando, sino de libros. Los rollos eran confiscados, copiados y devueltos luego a sus propietarios. Es difícil de estimar el número preciso de libros, pero parece probable que la biblioteca contuviera medio millón de volúmenes, cada uno de ellos un rollo de papiro escrito a mano. ¿Qué destino tuvieron todos estos libros? La civilización clásica que los creó acabó desintegrándose y la biblioteca fue destruida deliberadamente. Sólo sobrevivió una pequeña fracción de sus obras junto con unos pocos y patéticos fragmentos dispersos. Y qué tentadores son estos restos y fragmentos. Sabemos por ejemplo que en los estantes de la biblioteca había una obra del astrónomo Aristarco de Samos quien sostenía que la Tierra es uno de los planetas, que orbita el Sol como ellos, y que las estrellas están a una enorme distancia de nosotros. Cada una de estas conclusiones es totalmente correcta, pero tuvimos que esperar casi dos mil años para redescubrirlas. Si multiplicamos por cien mil nuestra sensación de privación por la pérdida de esta obra de Aristarco empezaremos a apreciar la grandeza de los logros de la civilización clásica y la tragedia de su destrucción.


Los libros perdidos de Aristarco, tal como podían estar guardados en los estantes de la Biblioteca de Alejandía

Hemos superado en mucho la ciencia que el mundo antiguo conocía, pero hay lagunas irreparables en nuestros conocimientos históricos. Imaginemos los misterios que podríamos resolver sobre nuestro pasado si dispusiéramos de una tarjeta de lector para la Biblioteca de Alejandría. Sabemos que había una historia del mundo en tres volúmenes, perdida actualmente, de un sacerdote babilonio llamado Beroso. El primer volumen se ocupaba del intervalo desde la Creación hasta el Diluvio un período al cual atribuyó una duración de 432.000 años, es decir cien veces más que la cronología del Antiguo Testamento. Me pregunto cuál era su contenido.

Sólo en un punto de la historia pasada hubo la promesa de una civilización científica brillante. Era beneficiaria del Despertar jónico, y tenía su ciudadela en la Biblioteca de Alejandría, donde hace 2.000 años las mejores mentes de la antigüedad establecieron las bases del estudio sistemático de la matemática, la física, la biología, la astronomía, la literatura, la geografía y la medicina. Todavía estamos construyendo sobre estas bases. La Biblioteca fue construida y sostenida por los Tolomeos, los reyes griegos que heredaron la porción egipcia del imperio de Alejandro Magno. Desde la época de su creación en el siglo tercero a. de C. hasta su destrucción siete siglos más tarde, fue el cerebro y el corazón del mundo antiguo.

Alejandría era la capital editorial del planeta. Como es lógico no había entonces prensas de imprimir. Los libros eran caros, cada uno se copiaba a mano. La Biblioteca era depositaria de las copias más exactas del mundo. El arte de la edición crítica se inventó allí. El Antiguo Testamento ha llegado hasta nosotros principalmente a través de las traducciones griegas hechas en la Biblioteca de Alejandría. Los Tolomeos dedicaron gran parte de su enorme riqueza a la adquisición de todos los libros griegos, y de obras de áfrica, Persia, la India, Israel y otras partes del mundo. Tolomeo III Evergetes quiso que Atenas le dejara prestados los manuscritos originales o las copias oficiales de Estado de las grandes tragedias antiguas de Sófocles, Esquilo y Eurípides. Estos libros eran para los atenienses una especie de patrimonio cultural; algo parecido a las copias manuscritas originales y a los primeros folios de Shakespeare en Inglaterra. No estaban muy dispuestos a dejar salir de sus manos ni por un momento aquellos manuscritos. Sólo aceptaron dejar en préstamo las obras cuando Tolomeo hubo garantizado su devolución con un enorme depósito de dinero. Pero Tolomeo valoraba estos rollos más que el oro o la plata. Renunció alegremente al depósito y encerró del mejor modo que pudo los originales en la Biblioteca. Los irritados atenienses tuvieron que contentarse con las copias que Tolomeo, un poco avergonzado, no mucho, les regaló. En raras ocasiones un Estado ha apoyado con tanta avidez la búsqueda del conocimiento.

Los Tolomeos no se limitaron a recoger el conocimiento conocido, sino que animaron y financiaron la investigación científica y de este modo generaron nuevos conocimientos. Los resultados fueron asombrosos: Eratóstenes calculó con precisión el tamaño de la Tierra, la cartografió, y afirmó que se podía llegar a la India navegando hacia el oeste desde España. Hiparco anticipó que las estrellas nacen, se desplazan lentamente en el transcurso de los siglos y al final perecen; fue el primero en catalogar las posiciones y magnitudes de las estrellas y en detectar estos cambios. Euclides creó un texto de geometría del cual los hombres aprendieron durante veintitrés siglos, una obra que ayudaría a despertar el interés de la ciencia en Kepler, Newton y Einstein. Galeno escribió obras básicas sobre el arte de curar y la anatomía que dominaron la medicina hasta el Renacimiento. Hubo también, como hemos dicho, muchos más.

Alejandria era la mayor ciudad que el mundo occidental había visto jamás. Gente de todas las naciones llegaban allí para vivir, comerciar, aprender. En un día cualquiera sus puertos estaban atiborrados de mercaderes, estudiosos y turistas. Era una ciudad donde griegos, egipcios, árabes, sirios, hebreos, persas, nubios, fenicios, italianos, galos e íberos intercambiaban mercancías e ideas. Fue probablemente allí donde la palabra cosmopolita consiguió tener un sentido auténtico: ciudadano, no de una sola nación, sino del Cosmos (2). Ser un ciudadano del Cosmos...

Es evidente que allí estaban las semillas del mundo moderno. ¿Qué impidió que arraigaran y florecieran? ¿A qué se debe que Occidente se adormeciera durante mil años de tinieblas hasta que Colón y Copérnico y sus contemporáneos redescubrieron la obra hecha en Alejandría? No puedo daros una respuesta sencilla. Pero lo que sí sé es que no hay noticia en toda la historia de la Biblioteca de que alguno de los ilustres científicos y estudiosos llegara nunca a desafiar seriamente los supuestos políticos, económicos y religiosos de su sociedad. Se puso en duda la permanencia de las estrellas, no la justicia de la esclavitud. La ciencia y la cultura en general estaban reservadas para unos cuantos privilegiados. La vasta población de la ciudad no tenía la menor idea de los grandes descubrimientos que tenían lugar dentro de la Biblioteca. Los nuevos descubrimientos no fueron explicados ni popularizados. La investigación les benefició poco. Los descubrimientos en mecánica y en la tecnología del vapor se aplicaron principalmente a perfeccionar las armas, a estimular la superstición, a divertir a los reyes. Los científicos nunca captaron el potencial de las máquinas para liberar a la gente (3). Los grandes logros intelectuales de la antigüedad tuvieron pocas aplicaciones prácticas inmediatas. La ciencia no fascinó nunca la imaginación de la multitud. No hubo contrapeso al estancamiento, al pesimismo, a la entrega más abyecta al misticismo. Cuando al final de todo, la chusma se presentó para quemar la Biblioteca no había nadie capaz de detenerla.


 
 

Desarrollan Cuba y México aceite esencial contra gastritis

por tribilin2005 @ 2007-04-05 - 02:28:43 am

Erilim Extracto

Especialistas de Cuba y México desarrollan hoy una cura contra la gastritis y las úlceras duodenales a partir de un aceite esencial que combate la bacteria Helicobacter pylori, relacionada con el origen de esos padecimientos.

El aceite, obtenido de la planta Cymbopogon citratus, conocida como hierba de limón, en México, o caña santa, en Cuba, constituye un tratamiento alternativo a la gastritis, que afecta hoy a más de la mitad de la población mundial.

La sustancia ha sido desarrollada por científicos de la Universidad de Guadalajara, al noroeste de esta capital, en coordinación con la Clínica Integral de Medicina Tradicional del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

El investigador Jorge Alvarez comentó a Prensa Latina que las pruebas de laboratorio no detectaron efectos nocivos del medicamento, cuya ingestión oral conlleva la suspensión de fármacos como la Cimetidina, Omeprazol, Alka-Seltzer y otras.

Alvarez explicó que en la actualidad tienen documentada la curación total de mil 676 pacientes a quienes se les aplicó por voluntad propia la sustancia.

Indicó que en Cuba de 592 casos atendidos en el policlínico Angola-Cuba, ubicado en el habanero reparto Mulgoba, la mayoría se ha curado y el tratamiento se extiende a otros pacientes.

Explicó que en la segunda etapa de la investigación tienen en cuenta un protocolo testimonial que les permite dar seguimiento a los cambios experimentados por cada uno de los enfermos.

En la actualidad -dijo- más de ocho mil 500 personas de tres a 95 años reciben el medicamento, registrado bajo el nombre de Erilim Extracto en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Erilim, en proceso de patente y registro ante la Secretaría de Salubridad, posee efecto desinflamatario, analgésico, bactericida y funguicida, y por su acción diurética es hipotensor, broncodilatador y expectorante.

La bacteria Helicobacter pylori, transmitida por la ingesta de alimentos contaminados, es la causante de la mayoría de los padecimientos de gastritis, 95 por ciento de las úlceras duodenales y 90 por ciento de las gástricas.

La gastritis es una enfermedad del sistema digestivo caracterizada por inflamación del revestimiento del estómago que cuenta entre las causas fundamentales los malos hábitos alimentarios, la ingestión excesiva de alcohol, comidas irritantes o el hábito de fumar.

Extracto de caña santa

Erilim® Extracto es el aceite esencial de la graminea cymbopogon citratus, desterpenado (rectificado) y emulsificado, elimina la bacteria Helicobacter Pylori, causante del 80 % de las gastritis.

Acción:

Posee efecto desinflamatario, analgésico, bactericida, fungicida, por su acción diurético es hipotensor, broncodilatador y expectorante.

Recomendaciones y formas de uso:

Tomar una gota diluida en medio vaso con agua o te de mazanilla tibio, 10 minuitos antes de cada alimento (solo 3 gotas al día), durante 14 días.

Dieta estricta sin irritantes, sin grasas, y con bastantes vegetales.

Alimentos restringidos: Todo tipo de caldos, leche entera, queso, guayaba, fresa, piña, limón, naranja, toronja, evitar comer productos enlatados, ya que los químicos y conservadores que contienen irrita a la mucosa gástrica.

Alimentos permitidos: Se puede comer cualquier tipo de carne, de preferencia carne magra, pollo sin piel y sin caldo, res sin grasa, pescado, lomo de cerdo, leche desgrasada (light), leche de soya, leche deslactosada, requesón, panela, o queso cotage, todas las demás frutas que no son restringidas , así como todas las verduras y legumbres.

Suspender la toma de: Ranitidina, cimetidina, esomeprazol, lisinoprazol, pantoprazol, pepto-bismol, melox, sal de uvas, alka-seltzer, tums, etc. El único antiácido que se permite es bicarbonato de sodio en la dosis de media cucharita cafetera diluido en un vaso con agua.

Una vez iniciado el tratamiento y conforme se vaya teniendo una mejoría, hay que tratar de seguir la dieta antes mencionada y evitar en lo posible ingerir cualquier tipo de irritante para su estomago, aún y cuando se tenga una gran mejora.

Se tiene que hacer un cambio drástico en el hábito alimenticio y de higiene, ya que la bacteria Helicobacter Pylori, según expertos gastroenterólogos, se puede contagiar de boca a boca, por perros, gatos y por los fomites(objetos de uso personal del paciente que pueden estar contaminados como vasos, cucharas, popotes, toallas, sanitarios. etc). Por lo que es recomendable observar a la familia o a las personas con las que se convive ya que si presentan síntomas de gastritis se pude transmitir nuevamente al paciente.

Reacciones adversas:

Por su significativa acción hipotensora no se recomienda administrar esta terapia a personas que sufran de hipotensión o administrarlo solo en micro dosis con la supervisión medica constante y monitoreo de la presión arterial 3 veces al día, así mismo, no se recomienda administrarlo a embarazadas , mujeres lactando y a menores de edad.

Composición:

Cada unidad de 3ml contiene principalmente myrcenos, citral b, geraniol, citral a, y terpenos.

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