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Ninguno es cubano

por tribilin2005 @ 2007-06-01 - 10:53:13 pm

HÉCTOR ARTURO

Bastaría solo un poco. Apenas un poquitico de esos 100 000 millones de dólares que republicanos y demócratas acaban de poner en manos de Bush para que continúe masacrando al pueblo iraquí.

No mucho. No. Sino una pequeñísima parte de esa enorme suma destinada a matar a ancianos, hombres, mujeres y niños, para que vivan los ancianos, los hombres, las mujeres y los niños.

Quizás con un trocito de uno de los submarinos ingleses podría alcanzar para vacunar a millones de pequeñines que están muriendo ahora mismo, incluso hoy, sin saber siquiera que paradójicamente se celebra el Día Internacional de la Infancia. Su día: un día de discursos y promesas que ya hemos escuchado muchas veces y aprendido de memoria como aquellas poesías colegiales que declamábamos gesticulando indistintamente con uno y otro bracito hacia arriba y hacia abajo.

Podría pedirse algo de lo que Estados Unidos gasta anualmente en cosméticos o en alimentos para perros, gatos y otras mascotas hogareñas.

No. Nadie piense que estoy en contra de que las mujeres luzcan más bellas con un toque de cremas, creyones labiales o polvos faciales, ni que detesto a los perritos, gaticos, canarios o sinsontes, estos últimos, pobrecitos, siempre enjaulados para placer de sus carceleros que les niegan todo el espacio que los rodea.

No.

Pero amo mucho más al género humano. Y principalmente a los niños. Mientras más pequeñitos, más los amo, porque son esa especie de ternura hecha maravilla de sonrisas, pucheros, balbuceos, babeo, y las primeras palabras que suelen ser mamá o papá.

Siempre añoré haber sido pediatra, pero las circunstancias me llevaron a este camino de las letras, y si no puedo curar una enfermedad curable a un niñito, al menos me sobran palabras para denunciar como asesinos a los que se cruzan de brazos ante esas muertes inútiles, que suman miles y miles cada vez que amanece, y sumarán más mañana, cuando la noche dé paso al Sol.

Uno de cada cuatro niños vive en condiciones de extrema pobreza. Uno de cada 12 muere antes de los cinco añitos de edad, es decir, cuando debían estar aprendiendo las vocales y las consonantes, los números y las canciones y los juegos.

Más de 140 millones de niños no asisten a las escuelas, no porque no quieran aprender a leer y a escribir, que eso siempre es una tentación y cuando se logra es todo un acontecimiento. No asisten, sencillamente, porque nadie se ha preocupado por dotarlos de aulas, maestros, pizarrones, tizas, lápices, libretas y libros.

Otros 150 millones dejan la escuela antes de alcanzar el cuarto grado de escolaridad, que en este mundo actual de cibernética e informática es como el equivalente a los analfabetos de antaño.

Ni qué decir de 640 millones de pequeñines que carecen de viviendas adecuadas. De los más de 300 millones que jamás han escuchado un programa radial, ni visto una pantalla de TV, ni leído un periódico o una revista, y mucho menos saben que existe un aparato casi siempre gris, que se llama computadora, que se conecta con Internet y es capaz de permitir que uno viaje por toda la galaxia en cuestión de segundos, esos mismos segundos en que ellos van muriendo poco a poco, cuando sus muertes son perfectamente evitables, si se invirtieran solamente míseros centavos.

Casi la mitad de los muertos en las guerras son niños. Seguro que Bush los llama "daños colaterales" o "caídos bajo fuego de los terroristas".

Casi medio millón de niños son utilizados como carne de cañón en las guerras, y a la edad en que deben aprender a vivir, los enseñan a matar y a morir.

Más de 240 millones de niños trabajan muy duro en la agricultura y las industrias, por salarios de miseria, en largas jornadas que rayan en la esclavitud, desde los cinco añitos de edad.

Otros muchos, casi dos millones, principalmente hembritas, son conducidas a la fuerza o mediante engaños hacia la prostitución infantil, o utilizados como mercancías para tomar sus órganos en trasplantes que salvan las vidas o curan dolencias de otros niños, inocentes también como estos, pero cuyos padres cuentan con el dinero suficiente para salvar a los suyos pagando por la muerte o la mutilación de otros.

Solo haría falta el 14% de las riquezas de las 225 personas más ricas del mundo para proveer de alimentos, medicinas, educación y otras sencillas oportunidades a los niños más pobres de la Tierra, que no son marcianitos ni ET, sino niños iguales a todos los niños, nacidos de la misma fuente que todos los demás.

Muchos nacen con SIDA o han quedado huérfanos por causa de esta enfermedad.

A lo anterior se unen otros fenómenos como la contaminación de las aguas y el aire, la erosión de los suelos, la deforestación incontrolada, la desertificación que avanza cada vez más, el calentamiento global. Ahora, por último, se añade que pasarán más hambre, hasta morir de inanición, porque sus mazorcas de maíz o granos de frijoles serán utilizados no para calmar sus estómagos vacíos, sino para llenar los tanques de combustible de millones de automóviles, en los cuales ellos jamás irán de paseo, y si acaso un día podrán limpiarle el parabrisas, para ganarse unos centavitos.

Todo esto ocurre y las cifras nada tienen de comunistas y ni siquiera de izquierda. Son datos proporcionados por la UNICEF y reconocidos por algunos de los causantes de esas desgracias universales: el FMI y el Banco Mundial, el del escándalo por su presidente pagando astronómicos salarios a su queridísima noviecita.

La semana entrante, los grandes entre los grandes se reunirán en Alemania para volver a pronunciar discursos. Esos mismos discursos de siempre y de mañana.

Allí estará Bush, quien se ha negado a suscribir el Protocolo de Kyoto y la Declaración de los Derechos del Niño.

Y estarán sus socios y cómplices. Los cobardes que le dejan hacer. Y callan. Y otorgan. Y hacen como los tres monitos: se cubren los ojos, las orejas y las boca, para no ver, ni escuchar y mucho menos hablar, porque tienen mucho que decir, pero carecen del valor y la dignidad para hacerlo.

Volverán las páginas de los periódicos y los noticieros radiales y televisivos a informar de nuevas muertes en Iraq o Afganistán y ni siquiera habrá una lápida para la pequeña tumba donde va a yacer otro niñito víctima de la malaria, la neumonía, la poliomielitis, la diarrea o cualquier otra enfermedad, de esas que se curan sin muchas inversiones.

Pero para ello no hay dinero. Para matar, sí.

Para educar, no. Para hacer creer la cifra de iletrados, sí.

Para alimentar o dar de beber agua, no. Para matar de hambre y de sed, sí.

Cuba, bloqueada, amenazada y agredida desde hace casi medio siglo por Estados Unidos, país terrorista de Estado y protector de terroristas, presenta una realidad completamente diferente a esta macabra y trágica verdad.

Esos niños de que les cuento residen lo mismo en Somalia que en Francia o España o Japón o en los mismísimos Estados Unidos de América.

Con todo orgullo repito la frase del vicepresidente Carlos Lage ante la Asamblea General de la ONU: ¡Ninguno de ellos es cubano…!

Aunque le duela a Mr. W. y a su pandilla de genocidas, gracias a la Revolución del Comandante en Jefe Fidel Castro, desde 1959 en Cuba, los niños nacen para ser felices, y no hace falta ningún Plan Bush para salvarlos.


 
 

Mister president

por tribilin2005 @ 2007-06-01 - 02:13:43 pm

Por: Gilberto Serna - 01 de jun de 2007

He verificado, investigado, explorado y tanteado en cada uno de los libracos que contienen las reglas jurídicas a las que debemos atenernos los mexicanos y en ninguna hoja aparece el derecho de Vicente Fox Quesada a que le llamen presidente una vez concluido su sexenio.

Se quejó ante los medios de que ahora, habiendo dejado el cargo, no se le dé ese tratamiento.

Aludió para fundar su dicho en que al referirse a Benito Juárez o a Francisco I. Madero o a Lázaro Cárdenas no les dicen ex presidentes sino, como corresponde, presidente Juárez, presidente Madero o presidente Cárdenas. Él, aduce, también merece que lo distingan con ese honroso calificativo. Si consideramos al pie de la letra la petición o reclamo, puede estimarse que es una más de las puntadas que caracterizaron a Fox durante los seis años que permaneció al frente del Ejecutivo.

No ha variado en lo más mínimo la apreciación que tengo de su persona de tratarse de un hombre con una calidad humana excepcional. Estuvo en un tris de convertirse en un patriota distinguido –vendiendo refrescos de cola- si no es por que siendo un hombre bueno, en mala hora le aconsejaron que hiciera campaña para llegar a la Presidencia de la República. La política no es para que militen personas que desconocen lo que es la perversidad.

Pero vayamos por partes, como solía decir Jack el Destripador. No tuvo el tino de escoger para ejemplarizar a otros mandatarios que no fueran los que el pueblo de varias épocas considera héroes nacionales. El lustre que los acompaña no sólo les ganó el respeto a seguirlos llamando presidentes, por distintas generaciones, pues además su imagen gigantesca les valió les fueran erigidas estatuas que presiden el diario transitar de los mexicanos. Lo mismo los encuentra uno en los bautizos a céntricas avenidas de las poblaciones que existen a los largo y ancho del territorio nacional, que en mercados o escuelas oficiales y en cuanto lugar sirve para homenajearlos y recordar su existencia.

Son héroes por disposición popular. Dieron a sus semejantes un ejemplo de patriotismo que los elevó por encima de las habituales rencillas que aun hoy amenazan con dividir a los mexicanos.

Desafortunadamente no es el caso de Fox. No hay punto de comparación. Los héroes que fueron aquéllos, no lo solicitaron, lo ganaron en buena Ley como si se tratara de un título nobiliario por haberse distinguido en la defensa de los ideales que perduran en el corazón de la mayoría de los mexicanos. Todos los prohombres que menciona Fox han fallecido. Lo honores obtenidos son fruto de un reconocimiento a la memoria de cada uno de ellos.

Necesitaría Fox dos cosas. Primero, no mendigarlo y segundo, esperar al implacable juicio de la historia. Cualquier posibilidad de que el galardón se le dé en vida queda descartado. Ni siquiera, mientras sus pulmones respiren, tiene la oportunidad de que se discuta si tiene los merecimientos, adquiridos a través del desempeño como mandatario, pues la corona de laurel no se entrega a seres vivos.

Hay, debemos considerarlo así: o un razonamiento equivocado o una soberbia que raya en la inocencia. En dado caso le falta estatura. Es obvio que no la física, pues su ascendencia le dio lo que no corresponde a la media de los mexicanos, una buena talla. Es lo que acá les decimos grandotes, cuya corpulencia suele ser imponente. Desde luego, la estatura a que nos referimos es a la magnitud de logros a que llegó durante los años de su carrera política. En todo caso, los Premios Nobel se dan sólo a los que están vivos, en tanto la gloria de un reconocimiento es póstumo.

Echeverría, De la Madrid, Salinas y Zedillo, carecen de méritos que pudieran convertirlos en paladines de las causas populares, ni vivos ni muertos. Ninguno tuvo a bien esforzarse para hacer de este país un lugar mejor al que tenemos. Antes todo lo contrario, habría buenas razones para levantar el puño airado y reclamarles su indolencia.

Hace unas semanas Vicente Fox presentó a los medios un nuevo complejo educativo, denominado también Centro para la Democracia. –de seguro designará como director a Luis Carlos Ugalde, actual consejero presidente de l IFE-. La obra se construye en un terreno de cuatro mil metros cuadrados y está ubicado a un costado de la hacienda de la familia Fox, en el rancho San Cristóbal, allá por San Francisco del Rincón, Guanajuato.

Ahí piensa construir, se dice, una réplica de la casa de Los Pinos, con una primorosa copia de lo que fue su despacho presidencial. Nadie le regatea que fue presidente de este país, que lo hizo bien o mal, es otro cantar.

Las futuras generaciones podrán decir si merece el altar del Parnaso o se lo llevará el viento del olvido, junto a su centro de estudios que, bien a bien, nadie sabe quién financia. Ni para qué va a servir, como no sea para satisfacer su ego. Alguna vez dijo, dentro de esa facundia que no lo deja un momento, que si no le cumplía a México se convertiría en el (ex) presidente más repudiado de la historia. En fin, seamos francos, lo mejor que puede hacer es irse a los Estados Unidos de América, a los que sirvió cumplidamente. En la tierra de las barras y las estrellas sí podrá recibir el título de mister President, que continúa aun después de concluir su periodo, hasta que fallece y es llevado al cementerio de Arlington.

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/278454.siglo

Crea calavera con ocho mil diamantes incrustados

por tribilin2005 @ 2007-06-01 - 01:57:52 pm

Un famoso artista británico fabricó una calavera basada en los aztecas, llamada "Por amor a Dios", que tiene un costo de 100 millones de dólares.


Hirst dijo que a él no le molestaría que después de muerto hicieran lo mismo con su cráneo.

Una calavera humana de platino y enteramente incrustada de diamantes, valorada en casi 100 millones de dólares, es una de las piezas centrales de la exposición que prepara el artista británico Damiel Hirst en la galería White Cube, de Londres.

Hirst, de 41 años, famoso por sus tiburones conservados en formol, afirma en declaraciones al diario Financial Times que se ha inspirado en una calavera azteca que vio en su niñez.

Fabricada por unos joyeros londinenses, la calavera, titulada "For the love of God" ("Por amor a Dios") pretende ser, según Hirst, "la victoria definitiva sobre la muerte, lo más que puede conseguirse en cuanto a decoración porque nuestra sociedad ama el dinero y la riqueza".

Hirst es en cualquier caso rico, quien, según una reciente lista de las personas más adineradas del Reino Unido publicada por el dominical The Sunday Times, ha amasado una fortuna personal de 130 millones de libras (casi 260 millones de dólares).

En su próxima exposición habrá más animales en formol, incluido un tiburón tigre dividido longitudinalmente en dos mitades, cada una en un tanque distinto, y una ternera aseteada por las flechas y atada a un poste que ha titulado "San Sebastián: Exquisito Dolor".

Otra de sus instalaciones, según adelanta el periódico, es la titulada "La Adoración", en la que Hirst reconstruye la escena de la Navidad con tres ovejas disecadas adorando a un niño de plata esterlina metido en una incubadora.

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