En Junio del 2005, el por entonces Jefe de la Reserva Federal, Alan Greeenspan, estaba preocupado por la moda hipotecaria de entonces: los "Interest Only", y advirtió sobre un catastrófico impacto sobre la burbuja especulativa en las viviendas.
Los IO son una modalidad de crédito hipotecario que permite al prestatario pagar sólo los intereses del préstamo durante un periodo que oscila entre cinco y siete años, según las distintas ofertas, por lo que los bancos consiguieron colocarlos con suma facilidad desde su lanzamiento en el 2004, y hasta ese momento suponían el 35% de los préstamos.
Hoy en día la preocupación de Greenspan es una triste realidad para muchos compradores de casas que, dos años después de la advertencia, están al borde de la quiebra hipotecaria. Y la pérdida de vivienda como resultado de ejecuciones hipotecarias afectará mayoritariamente a las minorías, entre ellos los hispanos.
El 8 por ciento de los recientes compradores de vivienda -desde el 2004- que perderían su hogar a causa de la ejecución de hipotecas por incumplimiento, hacen parte de la comunidad hispana, de acuerdo a un reciente informe del Center for Responsible Lending (CRL).
"Cuando el mercado inmobiliario estaba en todo su apogeo, todos querían ser parte de la acción", dijo recientemente Steve Levy, Ejecutivo del Condado de Suffolk, notando que muchos consumidores con ingresos marginales -en particular Hispanos y Afro-americanos- fueron atraídos por préstamos muy atractivos pero peligrosos para sus finanzas personales a largo plazo. Es decir, con hipotecas con las cuales el comprador solo pagaba los intereses o tenía préstamos con pagos que iban inflándose progresivamente.
American Home Mortgage Investment Corp., una de las tantas firmas que se dedican a la refinanciación de créditos hipotecarios de Estados Unidos, anunció el viernes que despedirá a casi todos sus empleados debido a las dificultades en el mercado de hipotecas de riesgo, también llamado subprime.
Este sector es el origen de gran parte de los temores que dieron vida a la reciente fuga de inversores de los mercados bursátiles. El sustento es el siguiente: que una serie de quiebras en ese sector se traslade al mercado inmobiliario e impacte negativamente en el crédito y el consumo de las familias, algo que dañaría el crecimiento de la principal economía del mundo.
La empresa decidió no aceptar nuevas solicitudes de crédito y despedir, a partir del sábado, a casi el 90% de sus empleados, que pasarán de unos 7000 a sólo 750.













