
Los defensores de la droga la justifican porque muchas mujeres víctimas de bajo vigor sexual han sido secular e injustamente ignoradas por las compañías farmacéuticas.
Está siendo probada por especialistas de la Universidad de Virginia una droga que “hará por las mujeres lo que la Viagra ha hecho por los hombres”. El fármaco consiste en un ungüento concebido para “promover la libido de mujeres que han perdido interés en el sexo”.
La medicina será indicada en los próximos meses en esa universidad a mujeres que padecen el ya categorizado desorden del deseo sexual bajo, condición que afecta a un tercio de las mujeres en los EEUU, lo que lo convierte en el más común de los problemas sexuales femeninos.
El producto está basado en testosterona, hormona que juega un importante papel en el funcionamiento sexual de hombres y mujeres.
El ungüento se aplica en el brazo y al ser la testosterona asimilada por el sistema sanguíneo, promueve la libido.
Los científicos que conducen las pruebas esperan que la misma sea efectiva, pues durante los ensayos se observó un incremento de 283 por ciento de “encuentros sexuales satisfactorios para las mujeres que utilizaron el medicamento”.
Los apologistas de la droga la justifican en que muchas mujeres víctimas de bajo vigor sexual habían sido secularmente ignoradas por las compañías farmacéuticas, algo injusto, comparado con los muchos fármacos para los hombres.
La “viagra femenina” se perfila tan controvertida como lo fuera la masculina unos años atrás. El veto de silencio y tabú impuesto a la sexualidad desde el medioevo ha sido motivo de mucho dolor para los seres humanos, al ocasionar que el abordaje de ciertas disfunciones haya estado signado por temor y vergüenza.
En el siglo XIX la ciencia psicológica empezó a develar muchos de los velos que intentaban desconocer la importancia de la función sexual en la felicidad humana.
Ya en los últimos tiempos toman curso enfoques que enfatizan el lado biológico, de modo que cada vez hay nuevas revelaciones que arrojan luz sobre, por ejemplo, la concatenación entre respuesta sexual y hormonas, o actividad sexual y bioquímica cerebral.
Como efecto, al presente existe terapia de fármacos para padecimientos cuyo tratamiento anteriormente se circunscribía a lo psicológico.
Lo más significativo en este tipo de adelanto científico es su aporte en la desmitificación de encasillamientos idealistas con que la cultura pretende exaltar la función sexual, erróneamente.
A partir de la Viagra se nota mayor apertura y sincerización en lo referente a la disfunción eréctil. Probablemente sea esa la misma suerte para la escasamente aireada cuestión de la falta de vigor sexual femenino, llegado Libigel.
Aquellas mujeres que pudieran estar padeciendo el problema, por una falla sistémica en los niveles de testosterona, extirpación de ovarios o menopausia, arrastrando la infelicidad que pudiera acarrear para su vida en pareja y su propia autoestima, podrán empezar a sentir alivio. No se trata de ninguna particularidad individual sobre la cual avergonzarse, sino una situación coyuntural superable.
Si el medicamento recibe la luz verde de la FDA, estará disponible en breve en el mercado para cualquier mujer que se queje de falta de energía sexual.
Por su parte, la Medicina Sistémica, basada en la Teoría Sistémica desarrollada por el investigador venezolano José Olalde, ofrece ERECDYS, una combinación de adaptógenos formulada para la prevención y tratamiento de la astenia sexual y disminución de la libido, tanto en hombres como en mujeres.
ERECDYS contiene 13 plantas medicinales y Vitamina E, las cuales actúan sinérgicamente para aumentar el deseo sexual, energía y la vitalidad.
Ocho plantas energizantes superiores estimulan la actividad de enzimas que producen la molécula de energía celular –el ATP-, por lo que incrementan los niveles de energía corporal y, con ello, el rendimiento físico, mental y sexual.
Contrarresta las deficiencias de Testosterona, la hormona sexual relacionada con el interés y el rendimiento físico y sexual. Además, incrementa la circulación sanguínea a los órganos sexuales.













