por
tribilin2005
@ 2008-02-15 - 04:11:25 am

El especialista Maseru Emoto, luego de 20 años de investigación asegura que su método puede ser eficaz para quienes sufren dolores de cabezas, hipertensión, artritis, diabetes y hasta cáncer. Los naturistas recomiendan tomarla fresca. Fría oxida al sistema celular.
Andar con una botella de agua en la mano, más que una moda, traduce la firme intención que tiene una persona de impregnarle energía y vitalidad a su vida.
El comentario no es un cuento chino, sino japonés porque es la nacionalidad del especialista en medicina alternativa que asegura que el agua previene y cura enfermedades.
Maseru Emoto es el nombre que le está dando la vuelta al mundo por la “prescripción” del agua que ha dado a quienes padecen de dolores de cabezas, hipertensión, artritis, diabetes y hasta cáncer.
Veinte años de investigaciones intensas en en países como Inglaterra, África, Argentina y Brasil llevaron a este galeno a certificar que los aportes del líquido cristalino al organismo, no son únicamente en asuntos de belleza.
Emoto es tajante al decir, en las distintas entrevistas a las agencias internacionales: “El agua alberga sentimientos, emociones, pensamientos y prosperidad (…) Podría curarnos múltiples dolencias”.
Su propuesta no es la panacea. Si el que decide iniciar la hidratación sugerida por Emoto no “lleva una vida sana y toma conciencia de lo que la rodea, entonces nada funcionará”, dice el japonés.
Una frase que “eleva” la efectividad curativa del agua antes de entrar al organismo —según el investigador— es: “por ti siento gratitud y amor. Es una manera de cargarla de una buena vibración”.
En Venezuela
“En la pirámide de los alimentos el agua está considerada como uno de los más importantes”, destaca la nutricionista Marina Ramírez.
Los naturistas, como Octavio Sanz de Maracaibo, la consideran una de las bases primordiales para que el cuerpo siempre se mantenga con energía, “porque ella es revitalizante”.
Pero es realmente beneficiosa si se ingiere fresca, a temperatura ambiente. “No la recomendamos fría porque tiende a oxidar al sistema celular, lo que acelera el envejecimiento y perjudica la función de los órganos”, detalla Sanz.
También resaltó que no debe ingerirse entre la comida. “O se toma al principio o al final del desayuno, el almuerzo o la cena”.
El internista Ramón Duarte no se cansa de repetirle a los pacientes que deben tomarse, en el caso de los hombres, 12 vasos de agua, y de las mujeres 10.
Los niños no escapan de la recomendación: “Un chico a los seis años ya debe estar acostumbrado a tomar cuatro vasos y a los 12 años, por lo menos, seis”, expone el pediatra Daniel Soto.
Ya sea por salud o belleza dese el gusto de disfrutar un refrescante vaso de agua. Lo hará sentir joven, energético, alegre y lo más importante, blindará su organismo contra las enfermedades.