SON LOS OBTENIDOS DE MANERA NATURAL


La “ola orgánica” contribuye al cambio de hábitos.

En una huerta muy natural encuentras frutas y vegetales orgánicos, libros, bebidas, alimentos para celiacos, diabéticos y esencias de aromaterapia.

La idea de volver a surtir la despensa como lo hacían los abuelos, con productos frescos y cultivados naturalmente, es una palanca que mueve a mucha gente hacia los productos bio.

Hay quien lo hace por sabor, quienes buscan mejor nutrición y aquellos que combinan estos aspectos, así como el cuidado de ciertos males que ya padecen.

En este huerto han encontrado elementos claves para sus dietas, gente que padece diabetes mellitus e hipertensos o celiacos (intolerancia al gluten), hallan alimentos específicos a sus males.

Existen varios lugares de alimentos orgánicos y otros naturistas, en dichas tiendas bio sólo se venden productos agrarios cultivados de una manera natural, obtenidos sin el empleo de pesticidas, aditivos, conservantes y/o manipulación genética.

Una década de experiencia ha permitido crear el “arte de la salud”, así como integrar buena alimentación y bienestar general.

Esto es importante, pues en México son alarmantes las cifras de obesidad y desnutrición, indica la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, por ejemplo, 70% de los mexicanos adultos, más de un tercio de los adolescentes y uno de cada tres niños sufren este problema.

Es hora de cambiar y por la comida se empieza, pues ésta es el detonador de obesidad y sobrepeso, males asociados a enfermedades como la diabetes, hipertensión y padecimientos cardiovasculares que generan altos índices de mortalidad y discapacidad, que de no revertirse, afectarán aún más la calidad de vida de la población.

Una salida puede ser el sumarse a la “ola orgánica”, que contribuye al cambio de hábitos.

Son numerosos los mexicanos interesados en su salud, la situación de la Tierra y la forma de ejercer acciones concretas para cuidar el medio ambiente, ya sea consumiendo productos no tóxicos con el entorno o regresando a lo más básico, como emplear pañales de tela o dejar de comer alimentos altamente procesados e industrializados.