Introducción

La sedación se suele emplear en fases previas a inducir la anestesia, para realizar técnicas diagnósticas o terapéuticas o en enfermos graves. Los fármacos se administraran según el sexo, la edad, el peso y el estado físico y mental del paciente. Se suele administrar por vía intravenosa.

Se pueden describir dos grados:

Sedación consciente

Un estado médico controlado de depresión de la conciencia que permite mantener todos los reflejos de defensa de la vía aérea, el paciente conserva su habilidad de tener su vía aérea libre en forma independiente y continua, permite una adecuada respuesta al estímulo físico o verbal, hay respuesta a órdenes verbales. Es decir, el paciente está tranquilo, no dormido. No necesariamente cursa con analgesia, o si se ha combinado un analgésico con el sedante, permite procedimientos de un nivel de dolor muy leve.

Sedación profunda

Un estado médico controlado de depresión de conciencia o inconsciencia de la cual el paciente no es despertado fácilmente. Puede acompañarse de una pérdida total o parcial de los reflejos de defensa de la vía aérea e incluye la pérdida de la habilidad para mantener la vía aérea abierta de forma independiente y continua y de responder a los estímulos físicos o verbales de forma intencionada. El paciente está profundamente dormido, necesita a veces soporte para la respiración, sin llegar necesariamente a intubación endotraqueal. Permite procedimientos más prolongados con niveles de dolor leve a moderado. Generalmente se asocia con analgésicos potentes.

Evaluación del paciente

La sedación, como se ha comentado, forma parte de la preparación para una intervención quirúrgica y de la anestesia por lo que se debe de realizar una historia clínica (que recoja toda la información necesaria), un examen físico completo y las pruebas complementarias pertinentes.

La sedación se suele administrar por vía intravenosa y durante todo el procedimiento quirúrgico o diagnóstico se controlará las constantes vitales del paciente. No suele administrarse por vía oral al ser una absorción lenta.

Preparación para el procedimiento

Consentimiento escrito y firmado: el paciente y su familiar deben ser informados de los beneficios, riesgos y limitaciones de la sedación y analgesia y las posibles alternativas existentes y recomendaciones posteriores. Después, el paciente debe firmar, ratificando así su adecuada información y su consentimiento.

Cuando se emplea en cirugía ambulatoria o como parte de la preparación para una prueba diagnóstica se darán recomendaciones sobre el manejo posterior al procedimiento.

Recuperación

Después de una sedación/analgesia, los pacientes deben ser vigilados por personal competente hasta que deje de existir riesgo de depresión cardiorespiratoria.

Es inevitable la existencia de un riesgo, aunque las complicaciones graves son raras.

Situaciones especiales

Cierta clase de pacientes (ej. Pacientes que no colaboran, edades extremas, enfermedades cardiacas severas, enfermedades pulmonares, hepáticas, renales, del sistema nervioso central, obesidad mórbida, apnea del sueño, embarazo y abuso de alcohol o drogas) tienen un elevado riesgo para desarrollar complicaciones relacionadas con la sedación/analgesia, a menos que se tomen precauciones especiales. En este tipo de pacientes se debe realizar una interconsulta previa con el especialista indicado, para indagar los riesgos específicos que existen en ellos y tener en cuenta las observaciones sobre su manejo.

La sedación en pruebas diagnósticas y en el paciente grave

En ocasiones se emplea no como preparación a la anestesia sino para preparar al paciente para pruebas diagnósticas, como puede ser la realización de una endoscopia. Se emplea también al realizar pruebas de imagen en niños, en algunos casos, el examen lleva demasiado tiempo para que el niño se mantenga inmóvil sin usar sedantes. Esto puede determinarse con anticipación, o puede ser ordenado por el radiólogo en el momento de realizar la prueba. La sedación es administrada por un médico o una enfermera capacitada para administrarla. En estos casos se debe de tener en cuenta el tiempo de ayuno, que es el mismo que se requiere para la anestesia en niños.

Sedación en el paciente grave

Los pacientes graves necesitan con frecuencia sedación para contrarrestar un entorno ruidoso y habitualmente ansiógeno, dolor y/o intenso disconfort derivado de las múltiples exploraciones, terapias y procedimientos de monitorización a que son sometidos. Estas circunstancias pueden conducir a la aparición de comportamientos psicóticos, agitación y otras alteraciones que además de ocasionar sufrimientos adicionales al paciente puede producir autolesiones, inestabilidad hemodinámica, pérdida de líneas intravasculares, desplazamiento de drenajes, etc., aparte del incremento de trabajo necesario para su cuidado. Por todo ello, resulta escasamente discutible la necesidad de sedación en los pacientes graves.